You are currently browsing the monthly archive for Septiembre 2007.
Este es un comentario que no por local deja de tener vigor en otros contextos. Y es que nos acostumbramos demasiado a los atropellos que vienen de las “instituciones públicas”. A veces nos parecen monstruos inabordables que, como consecuencia, convierten a sus responsables en semidioses inalcanzables. De este modo, es fácil cometer atropellos públicos a plena luz del día y no salir mal parado.
El pasado 5 de septiembre, en diario valenciano Levante, se publicó un artículo de opinión de Antonio Arnau, conocido activista social, sobre lo ocurrido con los fondos de Ayuda al Desarrollo durante este año, que culminó con la publicación de las modificaciones presupuestarias de la Generalitat Valenciana por las que la AOD valenciana quedaba reducida a la mitad. Creo que el artículo explica con claridad lo ocurrido. Como bien reza el título, una auténtica lección de como saltarse a la torera los mínimos éticos y salir airoso (vale la pena leer la definición de “desaprensivo” en la RAE).
Durante las posteriores semanas, y entrando en el normal rodaje postvacacional, parece que el sector ONGD organizado ha empezado a manifestarse abiertamente en contra. No tenéis más que seguir la web de la Coordinadora de ONGD o si quieréis un buen resumen, echar un vistazo a este video
Por no perder el hilo de la Bitácora, ¿qué lectura o qué consecuencias tiene esta decisión en evaluación? Se me ocurren unas cuantas, pero me centraré en la de mayor amplitud: la política pública. Y es que según el Plan Director de la Cooperación Valenciana 2004-2007, las acciones promovidas por la institución (y llevadas a cabo directa o indirectamente por ella) serían evaluadas en el marco de un proceso multinivel, desde los proyectos específicos hasta el plano de las políticas de cooperación (vamos, el propio plan en sí). Los sucesivos Planes Anuales (2005, 2006 y 2007) fueron remarcando la misma nacesidad (digo la misma porque el lector comprobará que son un copia-pega textual al más puro estilo al que me vienen acostumbrando mis alumnos -solo que a ellos sí los puedo suspender-). En el Plan 2007 señalaba incluso que YA se estaban haciendo evaluaciones (dónde están, no se) y que se preparaba la madre de todas ellas, la del Plan.
Estamos entrando en octubre y nada sabemos del proceso evaluativo. Por supuesto, con el cambio de responsables de gobierno, todo puede haber pasado. Pero no importa: una decisión presupuestaria de este calado invalida casi cualquier aprendizaje. Y no porque lo hecho hasta el momento no sea susceptible de ser evaluado y sus lecciones aprendidas. Sino porque ¿cuál será la capacidad real de incorporar los aprendizajes en la adminsitración pública si a sus responsables no les tiembla el pulso para mover los fondos públicos a su antojo, sin el menor respeto a los compromisos por ellos mismos adquiridos en diciembre pasado?
Junto a las medidas de presión política de la sociedad civil organizada, quizá deberíamos impulsar un proceso de evaluación de la política valenciana de cooperación sin esperar a que la administración pública la encargue. Yo me apunto. ¿Alguien se anima?
Retomamos la publicación tras un paréntesis demasiado largo (este tipo de disculpa empieza a ser demasiado habitual). Esta semana hemos estado en dos Congresos, uno de los cuales “compete” -como dirían los juristas- al tema que nos ocupa en la bitácora. Se trata del Congreso Bienal de la Sociedad Española de Evaluación. Tuvo lugar en Santiago de Compostela el 24 y 25 del septiembre que ya se nos va.
Como era esperable, un espacio privilegiado para encontrarse con las compañeras (que son amplia mayoría) y los compañeros interesados en el tema, desde diversos ámbitos. Me empieza a dar la impresión de que el “tono” del mundo de la evaluación que percibí los primeros años que acudí al macro-congreso de la AEA norteamericana no es exclusivo del enfoque “gringo”: el congreso es un espacio pluridisciplinar y algo así como “pluri-laboral”. No me refiero con esto último a que los pobres evaluadores estén pluriempleado (cosa que también se da), si no que hay un interesante equilibrio entre gente de la academia, gente del sector privado, consultores independientes y funcionarios públicos. Me alegra más si cabe en esta ocasión, porque sigo con mi lucha sobre que la SEE se apellide de “Políticas Públicas”.
En cuanto a temáticas, experiencias, presentaciones, destacaría dos (siendo que hubo muy buen material en general). Entre las ponencias-marco, la del maestro Joan Subirats, que nos habló de la diversidad en espacio público. No sabría cómo sintetizar, pues cada referencia, cada ejemplo, cada anécdota me parecieron “en su sitio”. Un 10, sobre 10. En las paralelas, estuve en la de Cooperación, y me gustó mucho por la variedad (experiencias sobre investigación, metodología, práctica de campo; ONG, consultoría privada, universidades) y por el debate que fuimos montando sobre la eterna tensión entre lo bueno o malo de las diferentes metodologías de evaluación y la dependencia de su uso.
En definitiva, un espacio imprescindible, que tenemos que ir reforzando entre todas y entre todos, pues es sin duda NUESTRO espacio. La próxima en 2009, con las ofertas de Barcelona y Valencia. No hace falta que diga por cuál voy a votar.
Mucho se está hablando estos años de Inmigración en general, y de Codesarrollo si particularizamos para el ámbito de la Ayuda al Desarrollo. Hablar, por hablar, bastante. ¿Iniciativas? Sí, yo diría que muchas, y creciendo exponencialmente su número. Sin ánimo de ser purista o de caer en academicismo, me da la sensación de que hay asuntos previos que tratar antes de lanzarse al activismo (insisto, sin querer pecar de inmovilismo). Algo no está claro (y por tanto, no puede acabar yendo bien) cuando en el mismo cajón del Codesarrollo, por ejemplo, caen iniciativas tan diferentes como un proyecto productivo en una comunidad de un país del Sur o una exposición fotográfica sobre refugiados. Quizá haya quien piensa que exagero, pero ahí están las primeras resoluciones de convocatorias de financiadoras públicas (y privadas).
Con lo que respecta a la evaluación…ay!, no nos queda. Creo que a este tema le dedicaremos más de una y más de dos entradas. Para ir abriendo boca, dejo algunos datos sobre Planes de Inmigración de diferentes instituciones públicas. Me envía Javier Ibañez, de TRELLAT, algunos datos “curiosos”, por llamarlos de alguna manera. ¿Qué referencias hay en los planes sobre Evaluación? ¿Qué mecanismos se han previsto en su diseño previo? Veamos algunos ejemplos
Ejemplo 1: Capital de provincia con cerca de 50.000 habitantes.
Plan Local de Inmigración.
Hace referencia a los mecanismos de evaluación del Plan, incluso se definen indicadores de Evaluación. No haremos una relación extensiva de todos ellos para no aburrir, simplemente mencionaremos algunos de ellos:
- Campañas de información y sensibilización, programas y recursos llevados a cabo sobre la inmigración.
- Número de recursos de información y orientación en las administraciones públicas para inmigrantes.
- Media de edad de las personas atendidas
- Materiales de difusión elaborados
Ejemplo 2: Municipio de cerca de 30.000 habitantes
Plan Local de Inmigración.
Este también hace referencia a la necesidad de los mecanismos de evaluación y define indicadores de evaluación. Algunos de ellos:
- Número de guías (sobre recursos existentes) distribuidas y canales utilizados
- Número de campañas (difundiendo algunas actividades y servicios municipales) realizadas
- Número de charlas y cursos realizados
- Número de personas atendidas
Estos mismos ayuntamientos son los que en sus convocatorias de subvenciones a ONG, especifican, por ejemplo, que los indicadores de evaluación (para esto si se leyeron los manuales metodológicos) tienen que hacer referencia al menos a calidad, cantidad, tiempo y a la población beneficiaria.
Pero si estos dos ejemplos llaman la atención, vamos con el doble mortal con tirabuzón:
Ejemplo 3: Comunidad Autónoma con cerca de 5 millones de habitantes
Plan Autonómico de Inmigración
Al hablar del modelo autonómico de inmigración afirma que el Plan Autonómico de Inmigración “…deberá prever sus propios mecanismos de seguimiento, evaluación y readaptación…”, pero no dice cuales. En el epígrafe específico de “Evaluación y seguimiento del Plan Autonómico de la Inmigración”, reitera
“… la necesidad de establecer una serie de mecanismos que posibiliten la evaluación del grupo de programas diseñados en el Plan, de manera que sea posible determinar el grado de consecución de los objetivos marcados poniéndolos en relación con la eficacia y coordinación de los diferentes agentes que intervienen en la aplicación del Plan [Autonómico] para la Inmigración, todo ello con el fin de mejorar la actividad integradora y potenciar el cumplimiento de objetivos conducentes al establecimiento de una sociedad capaz de adaptarse y dar respuesta a las necesidades de quienes constituyen la población real de la [Comunidad Autónoma]…“
Pero, ¿cuáles son esos mecanismos?. Ni una sola palabra. Creo que los textos hablan por si solos de la “cultura de evaluación” que nos rodea. No es que sean las instituciones públicas las únicas que deben potenciarla, pero deben hacerlo, y probablemente deberían ser ejemplo a seguir. Evidentemente, en estos días inciertos, aprender no interesa.
