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Llega a mis manos vía XCeval, un interesante informe sobre el uso del enfoque de Gestión Basada en Resultados en las agencias de Naciones Unidas (puede descargarlo aquí, en español, ¡¡milagro!!). La verdad es que sólo con el subtítulo que reza en su portada era como para generar como mínimo una avalancha parecida al ya tristemente famoso “¿Cuándo aprenderemos?” (When we will ever learn?) de ese think tank llamado CDG (Centre for Global Development). Y si no, juzguen ustedes mismos:
“En las Naciones Unidas, la gestión basada en los resultados ha sido una tarea administrativa de escaso valor para la rendición de cuentas y la toma de decisiones”
Sin embargo, una cosa que me llama la atención es que habiendo sido distribuído en varias listas de correo de Evaluación (algunas de ellas muy activas en el debate), tales como MandE News, la propia XCeval, etc., no he visto muchos mensajes al respecto. Tan sólo unos cruces de voces críticas como Bob Williams, que incluso nos viene a decir algo así como “de qué os extrañáis, no dice nada nuevo”. No estoy del todo de acuerdo con el maestro Williams. Si bien es cierto que para los que somos como mínimo críticos con las imposiciones generalistas de enfoques y métodos (de uno y otro bando, y el caso del RBM es claro en el caso de las agencias del sistema, donantes bilaterales y demás monstruos gigantescos), la cosa era más que evidente, me parece que poner esto en un informe interno del sistema podría tener mucha más trascendencia en cuanto a posibles cambios de enfoque, o al menos, relajación en la ortodoxia, que cientos de sesudos tratados que se puedan generar desde la academia y/o la práctica de la evaluación. Es algo así, en un símil legal, como “sentar jurisprudencia”. Los profesionales de la evaluación, dentro y fuera de las instituciones internacionales, que quieren ser críticos y proponer cambios/alternativas, ya tienen un punto de apoyo más. Esto no es baladí, ni mucho menos.
Al menos, yo ya tengo una excusa la próxima vez que en un curso, charla, conferencia, etc., alguien trabajando desde las instituciones me hable del RMB como la biblia: sacaré tarjeta amarilla…y como se despiste, roja y expulsión (si me pilla de árbitro, claro
)
Vía la lista de discusión de Mapeo de Alcances en inglés (¡gracias Simon!), me llega una noticia realmente interesante y poco habitual. El año pasado, la cooperación británica (DFID) creó un espacio centrado en la Evaluación del Impacto en Desarrollo de su política de cooperación (véase IACDI). La iniciativa convoca a interesados e interesadas a responder una serie de cuestiones sobre su política de evaluación para definir una “evaluación independiente de la ayuda al desarrollo” de su país.
Para ello ha abierto un proceso en el que recogerá las opiniones y sugerencias de cuantos y cuantas quieran ofrecer su visión y sus sugerencias. Creo que este es el camino, sin duda, para el desarrollo de políticas públicas inclusivas en las que la ciudadanía crea, y en particular éstas referidas a cooperación al desarrollo. Y desde el punto de vista de evaluación, es un mecanismo privilegiado para hacer de los procesos evaluativos en el futuro una herramienta de aprendizaje y de control social a un tiempo.
¿Podríamos imaginar algo así en nuestros países de habla hispana? Por lo que respecta a España, en calidad de donante…pues sin restar los esfuerzos que se han hecho y los que en particular se están dando en los últimos tiempos, creo que dista un ápice. Alguien me podría argumentar que, por ejemplo, el últimoborrador del Plan Director de Cooperación Española, se ha circulado entre diferentes agentes y se han establecido mecanismos para la recogida de opiniones, sugerencias, etc. Me consta que mucha gente ha hecho el esfuerzo de trabajarse el documento (que como ya comentamos en una entrada anterior, tenía mucha más enjundia que los anteriores, en positivo, y por tanto requería de mayor esfuerzo para su análisis), pero de nuevo los tiempos y los modos de nuestro sistema de administración pública nos ahogan. No, unas reuniones sectoriales en Madrid quince días después de circular el borrador dan para lo que dan. Es un paso, pero estamos lejos.
Mismo caso aplica para la Descentralizada, que por su porpia naturaleza debiera ser si cabe mucho más participada por la ciudadanía y en particular por los agentes más directamente implicados. Claro, eso si la Descentralizada fuera reflejo de la política basada en lo local. Pero mientras, al menos en Cooperación, siga siendo en muchas Comunidades ese ejemplo paradigmático de no-definición de políticas (es decir, el “todo cabe”) y, sobre todo, un conjunto de saquitos (algunos ya no tan pequeños) de dinerito público sin ningún rédito educativo, social o cultural a la ciudadanía que lo paga, pues claro…hacer estos malabarismos participativos será como aquella de Astérix: “están locos estos hijos de la Gran Bretaña“
ACTUALIZACIÓN 17/12/08: Justo después de escribir esta entrada me llegó desde mi Universidad un correo sobre el proceso de revisión del futuro Plan Director de Cooperación Española al que hacía referencia. Error de cálculo por mi parte, el proceso sigue con una segunda ronda. Creo que el tema merece una entrada específica, en el que al igual que la primera que hice, facilitaré la información que he recibido de forma que puedan estar al tanto del proceso y colaborar en la medida que consideren oportuno.
La Cooperación Española está realizando su nuevo Plan Director para la sgunda etapa de gobierno socialista. El plan en preparación abarcará el periodo 2009-2012, y en estos días se encuentra en proceso de consulta a los diferentes actores sociales implicados en el entramado de la cooperación.
Apenas he tenido tiempo de leerlo en detalle, tan sólo unas pinceladas. En general, me atrevería a decir ya que es una apuesta más atrevida que las anteriores y que apunta direcciones interesantes, además de estar muy al día con lo que mundialmente acontece en el contexto del desarrollo. También tiene interesantes apuntes sobre evaluación, y de ahí este comentario.
Curiosamente, en el nuevo Plan se hace una interesante propuesta orientada a algo que comentamos hace poco en EVALUATECA, la “gestión del conocimiento” ligada a los procesos de seguimiento y evaluación. En el texto se propone orientar las actividades evaluativas hacia la generación de conocimiento para el desarrollo: ayuda a la toma de decisiones y aprendizaje. Claves realmente interesantes.
Sin embargo, me preocupa algo que ya hemos comentado anteriormente también, y es el proceso en sí mismo de todo un sector (el de la cooperación al desarrollo) a la hora de adquirir las capacidades necesarias para asumir ciertos cambios. Me resulta atractiva la propuesa, no lo puedo negar, pero al bajar la vista a la realidad de los actores de cooperación, en el contexto español, sigo viendo un alto grado de inexperiencia en cuanto a procesos evaluativos y cultura evaluativa en general. No sé si realmente sea un salto “mortal”, en toda su extensión: mortal por lo grandioso y espectacular…o mortal por el riesgo de caer en el abismo.
Una apuesta al optimismo y un reto: apostemos a que podemos, perfecto. Pero pongamos los medios. Muchos medios. Y por ahora, eso sí me preocupa más: no creo en las promesas de los recursos. En eso sí tenemos práctica, y para evaluación siempre nos ha quedado la calderilla, el “sencillo”, las migajas.
Seguimos dándole vueltas. Por de pronto, se pueden descargar el BORRADOR DEL PLAN DIRECTOR 2009-2012. Para las aportaciones, la DGPOLDE ha diseñado un sencillo formulario que pueden descargar aquí. Desconozco si cualquiera puede hacer aportaciones directas al borrador, pero en cualquier caso si alguno de ustedes está interesado en hacer propuestas y no tiene cómo, me ofrezco a canalizarlas.
Debe ser porque en verano (en España), todos se van de vacaciones…hasta las noticias. O quizá no es sólo cuestión de este periodo estival. Hoy leo en El País (el supuesto medio de prensa escrita más prestigioso por su profesionalidad, y además con la etiqueta de “progresista”) un reportaje titulado “Retrato solidario a cuatro voces“.
Uno podría pensar eso, que sí, que estamos en verano y no hay mucho que contar; que las redacciones están llenas de becarios que escriben cosas que nadie supervisa; que los temas sociales, y más lo de los países en desarrollo, lo importante es “sensibilizar”, que “la gente sepa lo que ocurre”.
Pues no, nada de eso. Ni El País es progresista ni trata muchas de sus noticias con objetividad, ni el reportaje lo escribe un becario (si el “googleo” no se me ha ido de madre, la firmante es una señora periodista con 20 años de experiencia en dicho medio y profesora del Master de Periodismo El País – Universidad Autónoma de Madrid…nada menos). Y no lo digo yo, sobre todo lo primero (lo segundo basta con ir al web del Master). Lo dice cada vez más gente. Un buen ejemplo es este blog, “Cositas de la vida“, de mi querido amigo Javier Ibañez. Otro, Pascual Serrano y sus “perlas informativas”.
Ideas fuerza : el gobierno español está que se sale en Ayuda al Desarrollo; Latinoamérica es ese “país” desartalado y violento, lleno de pobres que además de ser ignorantes no pueden salir de su miseria sin nuestra ayuda (la española, especialmente);la labor de la Iglesia católica es la única (junto a Cooperación Española, claro) que está con los más pobres, con los que no quiere nadie. Y podría seguir, pero mejor les dejo para que saquen sus conclusiones…no hay más que leer las lindezas del texto. Perlas como esta:
“Oader y Oudur chillan cuando los flashes acosan al sentarse junto su madre una mujer blanca, la vicepresidenta del Gobierno de España. La joven ni siquiera los mira. Probablemente, los dos bebés gemelos sean fruto de una violación múltiple. Pero al menos comen, aunque vivan en el suburbio más mísero de Haití, el país más pobre de América”.
Y ahí vamos con la evaluación. Por de pronto, reconozco que es una manía persecutoria, pero no hay cosa que más me saque de quicio que escuchar a un político (o a alguien que lo cita, como en este caso) decir barbaridades como que en un viaje de protocolo/placer va “a evaluar proyectos”, “a monitorear” (como se die en ete caso), incluso a supervisar. ¿Supervisar qué? ¿Canapés? No será ni por el exhaustivo control que ejercen sobre los resultados de los proyectos que visitan (a razón de 3 o 4 por día) ni por el aprendizaje que les y nos genera a los contribuyentes. ¡No hay problema!, si los contribuyentes lo entendemos, pero llámenlo por su nombre: protocolo, diplomacia, etc.
Pero más allá de todo eso, me pregunto si con un poco de evaluación no podríamos hacer que algo cambiara. Quizá si, para empezar, se tuviera información pública, transparente y adecuadamente accesible, sobre las políticas públicas (en este caso, sobre la AOD, que parece algo más sensible, si cabe), a lo mejor podríamos tener algo más de criterio. Si además hubiera más trabajo de evaluación de estas políticas, podríamos extraer lecciones y mejorar, y de paso, estaríamos en el camino de conseguir una ciudadanía más crítica, que no se comiera con patatas el relato leprosero tipo “Anesvad” que nos regala hoy “el periódico global”.
Claro, es un poco difícil cuando a la Cooperación Española le sale un ratio de 2 evaluaciones por año, o cuando se licitan evaluaciones con un coste/hora que ni cuando yo daba clases particulares allá por los ‘90.
Claro, da un poco igual, probablemente casi nadie lo haya leído, hoy que tenemos un español número uno del tenis mundial.



