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Hace aproximadamente un año, la gente del Área de Cooperación Internacional de la Escuela Andaluza de Salud Pública tuvo el detalle de invitarme a participar en un estudio sobre el impacto de sus intervenciones en este sector en las diferentes acciones que había venido trabajando. Lamentablemente no pude participar porque la cosa requería presencialidad y yo estaba huído en el GIOS en Arizona (como seguramente algún amigo recordará). Una vez acabado el trabajo, llega el momento de socializar. Y ahora que estoy por Valencia de nuevo (más o menos), tienen de nuevo la amabilidad de invitarme a participar en una jornada para discutir sobre el tema, junto a otros ponentes y un reducido grupo de gente vinculada a la cooperación internacional desde las instituciones públicas.
Ni que decir tiene que me parece una iniciativa genial, de las que lamentablemente hay pocas en España. Pero además creo que han dado en el clavo promoviendo la asistencia y el diálogo con la cooperación descentralizada de otras comunidades autónomas, entre ellas la que resido habitualmente. El papel de la descentralizada es clave en una nueva manera de entender la articulación de actores a nivel internacional, y la evaluación debe formar parte de este nuevo discurso. Pero de este tema, evaluación y actores locales, hablaremos en otra entrada
A continuación comparto el programa. Como veréis se trata de un plantel bien interesante. De hecho, vamos a ver si soy capaz de contar algo interesante ;-( Paradójicamente, como podrán ver en el guión, me han pedido que haga un resumen del polémico informe del CDG ‘When we ever learn?‘ y de lo que ha venido pasando al rededor del tema desde 2006. Anda que con lo que servidor ha rajado de este tema…
Programa
Hoy era el inicio del trabajo de campo de una evaluación de proyecto que me han encargado, acá en Quito. Se trata de un programa cuyo componente central arrancó allá por el 2001, con un servicio de microcredito a la vivienda de interés social. Y un original modelo de colaboración de entidades: administración pública (mediante un bono a la vivienda), empresa privada (mediante la construcción de las viviendas con unos costes ajustados y precios sin competencia), sector financiero (apoyando en el crédito hipotecario) y el tercer sector, tanto en Ecuador como en España, apoyando donde el sistema no llega.
Las señoras que ven en la foto son “beneficiadas” del proyecto. Doña Orfi, que la ven a la derecha toda disciplinada, es una mujer de 71 años con una lucidez que ya la quisiera yo ahora. Según lo previsto, tendrá su casa dentro de poco, que no llevará apenas acabados, pero de la que dice con orgullo que será “el lugar donde ha de morir tranquila”. En realidad la casa es la de Orvis, la tremenda negrota a la izquierda, una mujer del Valle del Chota que jamás hizo un trabajo remunerado y que siempre se quedó en la casa al cuidado de su familia hasta que la oportunidad de tener la seguridad de un techo digno y propio le movió el piso para buscarse la vida de empleada doméstica (no sin la reticencia de su marido, al que se refiere susurrando para que no le oiga desde la habitación del fondo). Un trabajo al que ni ella ni el resto de compañeras que se embarcaron en la aventura de una vida algo más digna van a renunciar, porque ahora dicen con orgullo que son más independientes…y que todas forman una gran familia.
Y mientras escucho las historias de cada una de las compañeras, me pregunto cómo voy a reflejar todo esto en mi marco de evaluación. Me pregunto cómo describir la lucha de doña Orfi como madre soltera, las dificultades de Orvis y sus hermanas para no dejar de pagar ni un solo mes, si ni si quiera estaban en el plan previsto. No, ellas no estaban en el Marco de Resultados. El Equinoccio Azul, como así se llama su condominio, no era un resultado esperado. No había ni autoestima ni sonrisas previstas, tan solo número de créditos otorgados y talleres impartidos.
¿Saben qué? Me importa un pimiento. Creo que es hora de hacer la excepción. Sus vidas cambiaron, y no lo digo yo, lo dicen ellas, y eso es lo realmente importante. Yo no lo puedo medir, tan solo les puedo contar.
Estos días andamos por el Ecuador con varias actividades de Evaluación en marcha. Una de ellas, una colaboración con los amigos y amigas del PNUD, en un interesante programa que quizá conozcan, pero que si no es el caso, les animo a echar un ojo: se trata del programa ART (Articulación de Redes Territoriales). Pueden consultar el modelo general aquí, y el caso particular de Ecuador aquí.
Andamos escasos de poesía, de innovaciones, de riesgo, en esto de la Evaluación, así que cruzarse con locos que se echan al ruedo e intentan ver esto del trabajo en desarrollo desde otra óptica, sinceramente se agradece. Hemos estado hablando mucho sobre el seguimiento y la evaluación. En particular lo primero, pero dado que en el programa hay un importante componente de apoyo a procesos, el seguimiento vira (o debería) hacia el intento de capturar los logros que las pequeñas intervenciones consensuadas entre actores locales van alcanzando.
Hemos discutido muchas cosas estos días con compañeros y compañeras que trabajan el día a día de la política pública local en lo más terrenal, y fruto de ello me surgen interrogantes/reflexiones que comparto:
a) Abro los ojos ante la articulación/coordinación/concertación. Sin duda la mejor de las estrategias para resolver viejos problemas. Lanzo un mensaje, en especial para los más heterodoxos/progres/antimétodo: el hábito no hace al monje y esta es una buena muestra. LA articulación de actores en el territorio creo que resuelve en buena parte las simplificaciones que cometemos constantemente al diseñar programas con herramientas orientadas por objetivos, orientadas a resultados, modelos lógicos o como buenamente le quieran ustedes llamar. No es tanto problema de la herramienta (que obviamente, en tanto que herramienta, tiene sus limitaciones y en este caso probablemente el límite elástico -por aquello de la flexibilidad que claman sus detractores- sea sin duda más corto). Es problema de usar ésta (o cualquier herramienta) y pensar en solucionar un problema complejo SIN TENER EN CUENTA AL RESTO DE ACTORES, que en una aproximación más sistémica, son entidades con alto grado de autonomía e intereses y mandatos no necesariamente alineados.
b) Siguiendo con el argumento, ¿qué utilidad tendría un enfoque articulado de Evaluación? Pienso en una doble vía: que hay de bueno en la articulación para alimentar la evaluación, y viceversa. En el primer caso, un enfoque coordinado implicaría directamente réditos tan apetecibles como: menores costes y tiempos, mayor riqueza de información, aproximación más certera a la complejidad del hecho evaluado, y la guinda del pastel, una mayor probabilidad de incorporación de aprendizajes en el centro de la gestión de cada actor. En la vista opuesta: en un enfoque articulado de trabajo, la evaluación necesariamente debe decantarse hacia un enfoque formativo, una marcada orientación al aprendizaje social.
c) Todo suena a música celestial. Bajemos un poco al mundo real. ¿Qué nos hace falta para orientarnos de este modo? Si bien es cierto que hay técnicas y herramientas de evaluación disponibles para dar y vender, necesitamos una primera barrida para buscar las más apropiadas. Esto es un trabajo pendiente, y que sin poder prometer ahora que lo abordaremos, es sin duda una tentación. Apunto claves casi, casi, hablando en voz alta:
- Necesitamos enfoques/herramientas que capturen complejidad: así que chao, chao diseños experimentales, fue bonito mientras duró
Vámonos por aproximaciones en red (ARS) o herramientas cualitativas ad hoc para este tipo de intervenciones complejas (Cambio Más Significativo, MSC) - Necesitamos herramientas fuertemente apoyadas en la “iniciativa evaluativa” de los participantes: término casi imporvisado con el que quiero evitar decir “participativas”. Pienso incluso en enfoques en los que sin el trabajo activo de los actores la herramienta simplemente no funciona, ni trucándola. Estoy pensando en Mapeo de Alcances, más su filosofía que su praxis.
- Necesitamos definir qué es “exitoso” en términos de articulación y como darle valor. Quisiera no caer en la simplificación de anhelar “indicadores de articulación”, aunque puede ser un paso para inocular este nuevo virus a sistemas enquistados (supongo que sería más fácil esto que decirle al PNUD que se deje de Gestión Basada en Resultados).
Veo mimbres, pero no sin cierto escepticismo. Así como creo que una iniciativa como la que he podido conocer más en detalle y compartir durante esto días es una buena muestra de que todavía hay esperanza, también me preocupa la atadura a las viejas prácticas que necesariamente mantiene (por su propia supervivencia, básicamente). Me refiero a los vicios de la cadena de la ayuda, los intereses de los donantes, la maquinaria burocrática del sistema, etc.
Me gustaría que éste fuera la primera de muchas entradas sobre el tema. La cosa empieza por uno mismo, a ver si soy capaz de mantener el hilo, pero también requiere de poder discutir sobre ello con otras y otros colegas. En caso contrario, uno acaba circulando en la misma vía, con riesgos de paranoia.
Creo que nadie se le escapa la importancia, como mínimo en el discurso, que la Declaración de París tiene para la configuración de la Ayuda al Desarrollo en el mundo de hoy. Y dado el nuevo gran marco, obvia pues la implicación para todo proceso de Evaluación ligado directa o indirectamente a este sector. ¿Obvia? Ese es mi primer cuestionamiento.
Ya hemos entrado en 2009, así que la Declaración anda por su cuarto año de existencia formal (sin contar preparativos y marcos previos, como Monterrey 2003). ¿Ha permeado realmente en la práctica de la evaluación? ¿Hasta dónde? Si pensamos en capas, ¿hasta cuál de ellas ha llegado? Como diría uno de mis más queridos y admirados profesores en mi época de estudiante de Ingeniería, “me apuesto con ustedes mil millones de cañas” a que, por ejemplo, si encuesto a 10 de mis amigos evaluadores sobre qué ha cambiado en su práctica tras la declaración, la respuesta seguramente sea “nada” en 9 de cada 10, como en el comercial de los dentistas (nota cultural: “caña” en España es la denominación común de esa pequeña pero refrescante copita de cerveza que debe acompañar toda buena tapa/boquita/pasapalo)
Sin embargo, la resistencia es la peor de las respuestas. Los y las interesadas en Evaluación deberíamos hacer un esfuezo digamos “de interfaz”, de traductores, de “aterrizadores” de conceptos tan interesantes como la manida “accountability” o la correspondabilidad, y llevarla a los espacios de frontera. Porque en verdad son ideas intersantes, que además se quedarán en poca cosa si no permean, si sólo se pasean por las mesas de alto nivel y por los renovados manuales de las agencias.
Así pues, primer paso. Aprovecho unos correos cruzados en la lista de ReLAC para circular información interesante sobre acerca de todo esto que nos facilita Ada Ocampo, de UNICEF (¡gracias Ada!). La primera de ellas, una Nota Informativa sobre la II Fase de la Evaluacion de la Declaracion de Paris (en español). La segunda, para las que tengan más tiempo y ganas, el sitio oficial del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD), en particular la Red de Evaluación del CAD, que contiene todos los documentos que se van generando al respecto (oficiales, claro). En particular, aquí les dejo la versión en español del Informe de Evaluación – Fase I.
(Vía ReLAC)
[Nota quisquillosa: A pesar de que parece estar admitido por la Real Academia Española de la Lengua, no sé a quién se le ocurriría usar HARMONIZACIÓN con H, en lugar de ARMONIZACIÓN que es sin duda más natural en nuestra lengua...¿será una suerte de énfasis o pura y simple influencia del ingés -una vez más-?]
El proceso de revisión del Plan Director de la Cooperación Española por parte de los actores sociales sigue en marcha con una segunda vuelta. En este caso habrá algo más de tiempo para trabajarla y enviar las propuestas que se considere oportuno mediante un sistema similar al que comentamos en EVALUATECA en una entrada anterior.
A continuación trasncribo la información remitida desde la Dirección General de Planificación y Evaluación de Políticas para el Desarrollo en relación a los cambios introducidos de la versión inicial a ésta segunda que se circula:- Se incorporan en este Borrador 2 los capítulos de prioridades geográficas e instrumentos, que no figuraban en el Borrador 1
- Los capítulos doctrinales han sido resumidos sensiblemente. Asimismo, el contenido operativo se ha desarrollado más en este Borrador 2.
- Se ha procedido a una revisión del lenguaje desde el punto de vista de género.
- Se ha revisado el texto para garantizar la correspondencia entre las distintas líneas estratégicas propuestas en las prioridades sectoriales y los sectores CRS del CAD.
- Se ha avanzado en la integración del enfoque de derechos en todo el contenido de la propuesta de política.
- Se dedica un epígrafe específico, dentro del capítulo 8, a las prioridades horizontales. Además, en el mismo se ha cambiado la denominación de la prioridad “diversidad cultural” por ” consideración de la dimensión cultural”
- El epígrafe del borrador 1 dedicado a las prioridades de la Cooperación Española respecto a grupos poblacionales pasa a denominarse en el borrador 2 “las prioridades multisectoriales de la Cooperación Española”, incluyéndose en el mismo, además de las ya recogidas en el anterior borrador, a la población afrodescendiente.
- Se incorpora un nuevo sector: Ciencia, tecnología e innovación.
- La anterior prioridad sectorial “Gobernabilidad democrática, prevención de conflictos y construcción de la paz” se desdobla en el borrador 2 en “Gobernanza democrática”, recogida como prioridad sectorial, y la “Construcción de la paz”, que cuenta con un capítulo específico.
- El ámbito estratégico “Investigación para el desarrollo y capital humano” se desdobla en el borrador 2 en dos ámbitos. Por un lado, “Investigación e innovación para el desarrollo y estudios para el desarrollo” y, por otro “Fortalecimiento de capacidades institucionales y humanas”, en el que además se incorpora lo relativo al Contrato de Gestión de la AECID.
- El apartado dedicado a la Agenda Internacional de Desarrollo menciona ya las principales conclusiones de la reciente Conferencia sobre Financiación al Desarrollo celebrada en Doha.
- La definición de actores de la Cooperación Española pasa a ser un anexo.
El nuevo borrador puede descargarse aquí. Aparece además un documento denominado “líneas maestras“, puede descargarlo aquí. Como en el caso anterior, debe emplearse un formato determinado para realizar aportaciones. Puede descargar aquí el formulario y remitirlo a la dirección electrónica: plan.director@maec.es.
Animo a todas y a todos los ustedes que me hacen el honor de pasear por EVALUATECA y dejar sus opiniones a que, en la medida de sus posibilidades, aporten lo que crean conveneinte al tema. En especial, no puedo pasar por alto una motivación extra en el caso de los temas de evaluación, que como ya comenté anteriormente me parece que están dando importantes pasos en positivo, pero sin duda hay mucho que decir desde los profesionales del sector, tanto en la academia, como sobre todo desde la práctica.
Vía la lista de discusión de Mapeo de Alcances en inglés (¡gracias Simon!), me llega una noticia realmente interesante y poco habitual. El año pasado, la cooperación británica (DFID) creó un espacio centrado en la Evaluación del Impacto en Desarrollo de su política de cooperación (véase IACDI). La iniciativa convoca a interesados e interesadas a responder una serie de cuestiones sobre su política de evaluación para definir una “evaluación independiente de la ayuda al desarrollo” de su país.
Para ello ha abierto un proceso en el que recogerá las opiniones y sugerencias de cuantos y cuantas quieran ofrecer su visión y sus sugerencias. Creo que este es el camino, sin duda, para el desarrollo de políticas públicas inclusivas en las que la ciudadanía crea, y en particular éstas referidas a cooperación al desarrollo. Y desde el punto de vista de evaluación, es un mecanismo privilegiado para hacer de los procesos evaluativos en el futuro una herramienta de aprendizaje y de control social a un tiempo.
¿Podríamos imaginar algo así en nuestros países de habla hispana? Por lo que respecta a España, en calidad de donante…pues sin restar los esfuerzos que se han hecho y los que en particular se están dando en los últimos tiempos, creo que dista un ápice. Alguien me podría argumentar que, por ejemplo, el últimoborrador del Plan Director de Cooperación Española, se ha circulado entre diferentes agentes y se han establecido mecanismos para la recogida de opiniones, sugerencias, etc. Me consta que mucha gente ha hecho el esfuerzo de trabajarse el documento (que como ya comentamos en una entrada anterior, tenía mucha más enjundia que los anteriores, en positivo, y por tanto requería de mayor esfuerzo para su análisis), pero de nuevo los tiempos y los modos de nuestro sistema de administración pública nos ahogan. No, unas reuniones sectoriales en Madrid quince días después de circular el borrador dan para lo que dan. Es un paso, pero estamos lejos.
Mismo caso aplica para la Descentralizada, que por su porpia naturaleza debiera ser si cabe mucho más participada por la ciudadanía y en particular por los agentes más directamente implicados. Claro, eso si la Descentralizada fuera reflejo de la política basada en lo local. Pero mientras, al menos en Cooperación, siga siendo en muchas Comunidades ese ejemplo paradigmático de no-definición de políticas (es decir, el “todo cabe”) y, sobre todo, un conjunto de saquitos (algunos ya no tan pequeños) de dinerito público sin ningún rédito educativo, social o cultural a la ciudadanía que lo paga, pues claro…hacer estos malabarismos participativos será como aquella de Astérix: “están locos estos hijos de la Gran Bretaña“
ACTUALIZACIÓN 17/12/08: Justo después de escribir esta entrada me llegó desde mi Universidad un correo sobre el proceso de revisión del futuro Plan Director de Cooperación Española al que hacía referencia. Error de cálculo por mi parte, el proceso sigue con una segunda ronda. Creo que el tema merece una entrada específica, en el que al igual que la primera que hice, facilitaré la información que he recibido de forma que puedan estar al tanto del proceso y colaborar en la medida que consideren oportuno.
Debe ser porque en verano (en España), todos se van de vacaciones…hasta las noticias. O quizá no es sólo cuestión de este periodo estival. Hoy leo en El País (el supuesto medio de prensa escrita más prestigioso por su profesionalidad, y además con la etiqueta de “progresista”) un reportaje titulado “Retrato solidario a cuatro voces“.
Uno podría pensar eso, que sí, que estamos en verano y no hay mucho que contar; que las redacciones están llenas de becarios que escriben cosas que nadie supervisa; que los temas sociales, y más lo de los países en desarrollo, lo importante es “sensibilizar”, que “la gente sepa lo que ocurre”.
Pues no, nada de eso. Ni El País es progresista ni trata muchas de sus noticias con objetividad, ni el reportaje lo escribe un becario (si el “googleo” no se me ha ido de madre, la firmante es una señora periodista con 20 años de experiencia en dicho medio y profesora del Master de Periodismo El País – Universidad Autónoma de Madrid…nada menos). Y no lo digo yo, sobre todo lo primero (lo segundo basta con ir al web del Master). Lo dice cada vez más gente. Un buen ejemplo es este blog, “Cositas de la vida“, de mi querido amigo Javier Ibañez. Otro, Pascual Serrano y sus “perlas informativas”.
Ideas fuerza : el gobierno español está que se sale en Ayuda al Desarrollo; Latinoamérica es ese “país” desartalado y violento, lleno de pobres que además de ser ignorantes no pueden salir de su miseria sin nuestra ayuda (la española, especialmente);la labor de la Iglesia católica es la única (junto a Cooperación Española, claro) que está con los más pobres, con los que no quiere nadie. Y podría seguir, pero mejor les dejo para que saquen sus conclusiones…no hay más que leer las lindezas del texto. Perlas como esta:
“Oader y Oudur chillan cuando los flashes acosan al sentarse junto su madre una mujer blanca, la vicepresidenta del Gobierno de España. La joven ni siquiera los mira. Probablemente, los dos bebés gemelos sean fruto de una violación múltiple. Pero al menos comen, aunque vivan en el suburbio más mísero de Haití, el país más pobre de América”.
Y ahí vamos con la evaluación. Por de pronto, reconozco que es una manía persecutoria, pero no hay cosa que más me saque de quicio que escuchar a un político (o a alguien que lo cita, como en este caso) decir barbaridades como que en un viaje de protocolo/placer va “a evaluar proyectos”, “a monitorear” (como se die en ete caso), incluso a supervisar. ¿Supervisar qué? ¿Canapés? No será ni por el exhaustivo control que ejercen sobre los resultados de los proyectos que visitan (a razón de 3 o 4 por día) ni por el aprendizaje que les y nos genera a los contribuyentes. ¡No hay problema!, si los contribuyentes lo entendemos, pero llámenlo por su nombre: protocolo, diplomacia, etc.
Pero más allá de todo eso, me pregunto si con un poco de evaluación no podríamos hacer que algo cambiara. Quizá si, para empezar, se tuviera información pública, transparente y adecuadamente accesible, sobre las políticas públicas (en este caso, sobre la AOD, que parece algo más sensible, si cabe), a lo mejor podríamos tener algo más de criterio. Si además hubiera más trabajo de evaluación de estas políticas, podríamos extraer lecciones y mejorar, y de paso, estaríamos en el camino de conseguir una ciudadanía más crítica, que no se comiera con patatas el relato leprosero tipo “Anesvad” que nos regala hoy “el periódico global”.
Claro, es un poco difícil cuando a la Cooperación Española le sale un ratio de 2 evaluaciones por año, o cuando se licitan evaluaciones con un coste/hora que ni cuando yo daba clases particulares allá por los ‘90.
Claro, da un poco igual, probablemente casi nadie lo haya leído, hoy que tenemos un español número uno del tenis mundial.
La semana pasada tuve la suerte de poder compartir unos días con algunos de los profesionales más relevantes en Evaluación en nuestro país: Carmen Vélez, Marian Díaz, Juan Murciano… La cita: un seminario sobre Evaluación de Políticas Públicas del Instituto Andaluz (de Administración Pública, claro).
Sevilla es una ciudad fantástica, y tanto el seminario como las tapas y las cervezas dan para intercambiar ideas. Coincidencia total entre el alumnado (gentes de diferentes administraciones andaluzas, diferentes sectores de intervención) en que la base de todos nuestros limitantes es cultural. Y no con aquella acepción de cultural como estereotipo, sino más bien de carencias en las buenas costumbres que supondrían incorporar la evaluación como un quehacer (qué bonita palabra en español) de nuestra práctica profesional. Lamentablemente, surgieron demasiados ejemplos, anécdotas, chistes, que ilustran lo mucho que nos queda en España por caminar.
¿Más temas? Pues algunas cosas que ya hemos venido comentando en EVALUATECA y que están en “la picota”: los estándares, calidad en evaluación, profesionalización. Muy interesante la idea que los compañeros andaluces están predicando: creación de unidades de evaluación. Simple, ¿verdad? pues me pregunto por qué tan simple pero tan ausente de nuestras instituciones públicas (de otras instituciones, ya, para qué hablar…).
Yo no me pude resistir y hablamos de Evaluación de Impacto, la regla de oro, etc. Se que alguno/alguna pensará que es patológico, pero, ¡caramba! qué oportuno. Descubro días antes que la Cooperación Española, en su apuesta por el multilateralismo y por la calidad de la ayuda se inclina por la Evaluación de Impacto y crea un fondo con el Banco Mundial: Fondo Español para las Evaluaciones de Impacto. En la misma línea, organiza un interesante curso la próxima semana en Madrid (claro, ¿dónde iba a ser si no?) sobre el tema y trae a expertos internacionales. Podéis ver más información en este archivo: TALLER SOBRE EL FONDO ESPANOL DE EVALUACION DE IMPACTO (SIEF). Hay que reconocer que el programa es bueno pero…hay algo que me asusta. Cito textualmente parte de la carta de motivación que se envía a posibles interesados, firmada por una responsable de Cooperación Española:
“La evaluación de impacto es uno de los instrumentos que permite obtener con un rigor científico información sobre los efectos positivos y negativos que tienen las intervenciones de desarrollo en los beneficiarios, consigue establecer una atribución causal entre la intervención llevada a cabo y los efectos generados por la misma, aumentando la certidumbre en la toma de decisiones públicas, a la hora de seleccionar entre diferentes alternativas de intervención”
En fin, que no hemos empezado más que a gatear en Evaluación (y más si cabe en Evaluación en el campo de la Ayuda al Desarrollo) y ya tenemos clarísimo que son los diseños experimentales los que nos van a sacar de las tinieblas y nos van a ayudar a formular las políticas públicas más adecuadas. La misma Cooperación Española tiene un Manual de Gestión de EValuaciones excelente, primer paso para el fortalecimientyo de capacidades de evaluación en los actores involucrados. Nos acompañó en Sevilla Cecilia Rocha, responsable de Evaluación de DGPOLDE, y comentamos esta necesidad de seguir avanzando. Sinceramente, creo que hubiera sido más inteligente por parte de los responsables políticos financiar este proceso de fortalecimiento y no un fondo de Evaluaciones para proyectos del Banco Mundial. Aunque claro, acompañar procesos cuesta mucho tiempo, algo de dinero y no se fotografía tan fácilmente.
Me considero un auténtico ignorante en casi todo. Hablando de cuestiones de Cooperación Internacional, una de esas miles de cosas es la Ayuda Humanitaria. Nunca he estado involucrado en actividades, y por eso quizá esta aportación no sea de demasiada relevancia para alguien que participe activamente en acciones y/o instituciones que la promocionan. Pretendo que esto sea más pedagógico que sesudo, seguro que el video suscita a alguno/a cuestiones similares a las que me surgen a mi. Así, con suerte, iniciamos un diálogo “evaluativo”.
Ayer tenía clase con mis alumnos (sí, adivinan, ninguna chica en clase) de la Escuela Superior de Informática Aplicada (alguno/a se quizá se sorprenda un poco pero…esto es otra historia y será contada en otra ocasión, como decía el gran Michael Ende en La historia interminable) y usé unos videos para debatir sobre Cooperación Internacional. Uno de ellos era este que presento a continuación, obra de la gente de FRIDE en una iniciativa que llevaron durante 2006 para discutir sobre Ayuda al Desarrollo en el contexto español.
Me resultó curioso que la mitad del video (aprox. 9 minutos) hiciera referencia a la evaluación en el contexto de la ayuda humaniataria. ¿Hay un defecto de evaluación en este sector? ¿Es una cuestión de falta de metodologías específicas, una cuestión de prioridades, algún interés oculto, falta de costumbre?
Esto es un SOS. Acepto realimentación sin medida.
Thomaz Chianca, conocido evluador brasileño, ha presentado los resultados de más de cuatro años de investigación sobre el estado de la Evaluación de la Ayuda Internacional (traducido literal del inglés, aunque algunos estamos más acostumbrados a hablar de Ayuda al Desarrollo o Cooperación al Desarrollo). Este trabajo le ha valido el reconocimiento como Doctor en Filosofía (PhD) por la Universidad West Michigan. ¿Adivinan en qué Centro?
Bajo el título, “INTERNATIONAL AID EVALUATION: AN ANALYSIS AND POLICY PROPOSALS“, el Dr. Chianca nos hace un repaso de los actuales debates, las diferentes posturas y las iniciativas/grupos/instituciones que han surgido para defenderlas. Consorcios como el 3IE, NONIE o ALNAP, iniciativas de agencias como el ECG o UNEG, son algunas de las nuevas estructuras analizadas por el autor.
Estoy seguro de que este trabajo va a ser un gran aporte al conocimiento en evaluación, en especial para poder clarificar toda esta amalgama de iniciativas internacionales que van surgiendo en estos años alrededor de la Evaluación en el contexto de la AOD. Espero que Thomaz nos regale próximamente con publicaciones al respecto. Y que siga, como hasta ahora, aportando sus buenas ideas y, sobre todo, su encantador carácter a nuestra profesión. Porque además de ser uno de los próximos líderes de evaluación de la próxima década (esa es mi apuesta al menos), es un fantástico guitarrista que domina la Música Popular Brasileña casi tanto como el lenguaje evaluativo.
Voy a intentar hincarle el diente a las 228 páginas de su interesante tesis doctoral. Mientras esperamos las publicaciones oficiales, dejo la presentación en video (siempre más amena) de la defensa de esta disertación.





