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Hace aproximadamente un año, la gente del Área de Cooperación Internacional de la Escuela Andaluza de Salud Pública tuvo el detalle de invitarme a participar en un estudio sobre el impacto de sus intervenciones en este sector en las diferentes acciones que había venido trabajando. Lamentablemente no pude participar porque la cosa requería presencialidad y yo estaba huído en el GIOS en Arizona (como seguramente algún amigo recordará). Una vez acabado el trabajo, llega el momento de socializar. Y ahora que estoy por Valencia de nuevo (más o menos), tienen de nuevo la amabilidad de invitarme a participar en una jornada para discutir sobre el tema, junto a otros ponentes y un reducido grupo de gente vinculada a la cooperación internacional desde las instituciones públicas.

Ni que decir tiene que me parece una iniciativa genial, de las que lamentablemente hay pocas en España. Pero además creo que han dado en el clavo promoviendo la asistencia y el diálogo con la cooperación descentralizada de otras comunidades autónomas, entre ellas la que resido habitualmente. El papel de la descentralizada es clave en una nueva manera de entender la articulación de actores a nivel internacional, y la evaluación debe formar parte de este nuevo discurso. Pero de este tema, evaluación y actores locales, hablaremos en otra entrada ;-)

A continuación comparto el programa. Como veréis se trata de un plantel bien interesante. De hecho, vamos a ver si soy capaz de contar algo interesante ;-(  Paradójicamente, como podrán ver en el guión, me han pedido que haga un resumen del polémico informe del CDG When we ever learn?‘ y de lo que ha venido pasando al rededor del tema desde 2006. Anda que con lo que servidor ha rajado de este tema…

10’00 Presentación del evento.
José Luis Rocha. Secretario General de Calidad y Modernización.
Consejería de Salud de la Junta de Andalucía
10’15 MESA DEBATE 1
PUNTOS CRÍTICOS EN LA EVALUACIÓN DE IMPACTO EN
COOPERACIÓN INTERNACIONAL.
Modera: Miguel Casado
Responsable de Salud.
Dirección General de Planificación y Evaluación de Políticas para el
Desarrollo Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación
Conclusiones del grupo de trabajo sobre la brecha de evaluación: ¿cuándo
aprenderemos? Avances producidos desde el informe de 2006.
Ponente: Rafael Monterde Díaz.
Universidad Politécnica de Valencia
11’00 Café
11’30 La evaluación del impacto en cooperación internacional: ¿en qué punto estamos?
Ponente: José Antonio Alonso
Instituto Complutense de Estudios Internacionales
12’00 El papel de la ética en la evaluación de la cooperación al desarrollo.
Ponente: Alejandra Boni.
Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales. Universidad de Valencia
12’30 La cadena de resultados y la evaluación de políticas públicas en el sector social
Ponente: Juan Murciano Rosado.
Consultor. Evaluación de Políticas Públicas
13’00 La evaluación de impacto: estado de la cuestión y aplicaciones en la cooperación para el
desarrollo en salud
Ponente: José María Larrú Ramos
Universidad CEU‐San Pablo
13’30 Debate abierto.
14’00 Comida
15’30 MESA DEBATE 2
MODELOS, BUENAS PRÁCTICAS, DIFICULTADES E INSTRUMENTOS
DISPONIBLES PARA EL DESARROLLO DE EVALUACIONES DE
IMPACTO.
Modera: Sandra Pinzón Pulido.
Escuela Andaluza de Salud Pública
Ponentes:
􀂙 Miguel Casado.
Dirección General de Planificación y Evaluación de Políticas de Desarrollo
􀂙 Carmen Pérez Samaniego.
Deutsche Gesellschaft für Technische Zusammenarbeit (GTZ)
􀂙 Carlos Asenjo.
Fondo Español de Evaluación de Impacto. Banco Mundial.
􀂙 Marie Gaarner.
Representante de IP3 (Video‐conferencia)
17’30 Identificación de líneas de trabajo conjunto.
Debate dirigido con la participación de los responsables de evaluación de las
cooperaciones descentralizadas de Andalucía, Asturias, Canarias, Cantabria,
Castilla La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Comunidad Valenciana,
Extremadura, Galicia, Islas Baleares, La Rioja, Región de Murcia, Comunidad
Foral de Navarra y País Vasco.

Programa

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Estos días andamos por el Ecuador con varias actividades de Evaluación en marcha. Una de ellas, una colaboración con los amigos y amigas del PNUD, en un interesante programa que quizá conozcan, pero que si no es el caso, les animo a echar un ojo: se trata del programa ART (Articulación de Redes Territoriales). Pueden consultar el modelo general aquí, y el caso particular de Ecuador aquí.

Andamos escasos de poesía, de innovaciones, de riesgo, en esto de la Evaluación, así que cruzarse con locos que se echan al ruedo e intentan ver esto del trabajo en desarrollo desde otra óptica, sinceramente se agradece. Hemos estado hablando mucho sobre el seguimiento y la evaluación. En particular lo primero, pero dado que en el programa hay un importante componente de apoyo a procesos, el seguimiento vira (o debería) hacia el intento de capturar los logros que las pequeñas intervenciones consensuadas entre actores locales van alcanzando.

Hemos discutido muchas cosas estos días con compañeros y compañeras que trabajan el día a día de la política pública local en lo más terrenal, y fruto de ello me surgen interrogantes/reflexiones que comparto:

a) Abro los ojos ante la articulación/coordinación/concertación. Sin duda la mejor de las estrategias para resolver viejos problemas. Lanzo un mensaje, en especial para los más heterodoxos/progres/antimétodo: el hábito no hace al monje y esta es una buena muestra. LA articulación de actores en el territorio creo que resuelve en buena parte las simplificaciones que cometemos constantemente al diseñar programas con herramientas orientadas por objetivos, orientadas a resultados, modelos lógicos o como buenamente le quieran ustedes llamar. No es tanto problema de la herramienta (que obviamente, en tanto que herramienta, tiene sus limitaciones y en este caso probablemente el límite elástico -por aquello de la flexibilidad que claman sus detractores- sea sin duda más corto). Es problema de usar ésta (o cualquier herramienta) y pensar en solucionar un problema complejo SIN TENER EN CUENTA AL RESTO DE ACTORES, que en una aproximación más sistémica, son entidades con alto grado de autonomía e intereses y mandatos no necesariamente alineados.

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b) Siguiendo con el argumento, ¿qué utilidad tendría un enfoque articulado de Evaluación? Pienso en una doble vía: que hay de bueno en la articulación para alimentar la evaluación, y viceversa. En el primer caso, un enfoque coordinado implicaría directamente réditos tan apetecibles como: menores costes y tiempos, mayor riqueza de información, aproximación más certera a la complejidad del hecho evaluado, y la guinda del pastel, una mayor probabilidad de incorporación de aprendizajes en el centro de la gestión de cada actor. En la vista opuesta: en un enfoque articulado de trabajo, la evaluación necesariamente debe decantarse hacia un enfoque formativo, una marcada orientación al aprendizaje social.

c) Todo suena a música celestial. Bajemos un poco al mundo real. ¿Qué nos hace falta para orientarnos de este modo? Si bien es cierto que hay técnicas y herramientas de evaluación disponibles para dar y vender, necesitamos una primera barrida para buscar las más apropiadas. Esto es un trabajo pendiente, y que sin poder prometer ahora que lo abordaremos, es sin duda una tentación. Apunto claves casi, casi, hablando en voz alta:

  • Necesitamos enfoques/herramientas que capturen complejidad: así que chao, chao diseños experimentales, fue bonito mientras duró ;-) Vámonos por aproximaciones en red (ARS) o herramientas cualitativas ad hoc para este tipo de intervenciones complejas (Cambio Más Significativo, MSC)
  • Necesitamos herramientas fuertemente apoyadas en la “iniciativa evaluativa” de los participantes: término casi imporvisado con el que quiero evitar decir “participativas”. Pienso incluso en enfoques en los que sin el trabajo activo de los actores la herramienta simplemente no funciona, ni trucándola. Estoy pensando en Mapeo de Alcances, más su filosofía que su praxis.
  • Necesitamos definir qué es “exitoso” en términos de articulación y como darle valor. Quisiera no caer en la simplificación de anhelar “indicadores de articulación”, aunque puede ser un paso para inocular este nuevo virus a sistemas enquistados (supongo que sería más fácil esto que decirle al PNUD que se deje de Gestión Basada en Resultados).

Veo mimbres, pero no sin cierto escepticismo. Así como creo que una iniciativa como la que he podido conocer más en detalle y compartir durante esto días es una buena muestra de que todavía hay esperanza, también me preocupa la atadura a las viejas prácticas que necesariamente mantiene (por su propia supervivencia, básicamente). Me refiero a los vicios de la cadena de la ayuda, los intereses de los donantes, la maquinaria burocrática del sistema, etc.

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Mucho discurso, poca praxis. Como dirían algunos del lado occidental del charco (atlántico) “mucho lilili, poco lalala”. Como cualquiera que esté mínimamente involucrado en la práctica de la evaluación, tanto los condicionantes operativos como en ocasiones los intereses estructurales, impiden la inclusión de formas más flexibles y más democratizadoras en los procesos evaluativos. Resulta complejo y pretendidamente caro poner en práctica mecanismos de participación activa en evaluaciones de programas. Complejo por la enorme carga de gestión de un proceso en el que tomen parte activa un buen número de actores involucrados, no necesariamente en armonía entre ellos. Por otro lado, pretendidamente caro, pues el mismo “requisito”, si así se quiere entender la evaluación en el contexto del ciclo de proyectos, se puede salvar con un paracaidista de una semana en terreno y otra en escritorio. 

En este contexto, propuestas prácticas para incorporar procesos colaborativos son sin duda un soplo de aire fresco más que necesario. Evaluaciones Colaborativas es un texto de Liliana Rodríguez, profesora del Departamento de Investigación y Medición Educativa de la Universidad de Florida del Sur. Traducción de una primera versión en inglés, el texto presenta una propuesta práctica articulada sobre un modelo en seis pasos, a partir de los cuales se ofrecen consejos prácticos extraídos de casos reales de evaluación. Tuve la suerte de conocer a Lili y a Rigo (Rigoberto Rincones, su pareja), en una conferencia de la American Evaluation Association. Ambos excelentes profesionales de la evaluación, es un gusto saber que a pesar de residir y desarrollar su carrera profesional en Estados Unidos, su compromiso con el desarrollo de una cultura evaluativa de calidad en habla hispana sigue más vigente que nunca.  

[Vía ReLAC]

En un mundo transdisciplinar, en el que carece de sentido entender la ciencia como un conjunto de cajones estancos, tiene todo el sentido del mundo la búsqueda de conexiones neuronales entre conceptos, enfoques, mecanismos, etc.

Una combinación interesante, de la que se está hablando mucho en muchos ámbitos de Evaluación (inclusive el sector privado, del que por cierto proviene esta filosofía), es la que vincula nuestra área con Gestión del Conocimiento (o como se conoce en la jerga anglosajón, KM o Knowledge Management). En una definición muy burda, vendría a ser el conjunto de procedimientos y recursos establecidos por una organización para facilitar a la misma tanto el acceso a información relevante para la toma de decisiones como la absorción y posterior uso de lecciones aprendidas a partir de la práctica en actividades previas.

En la vida real, la Gestión del Conocimiento se está quedando en muchos casos en la instalación de sistemas (basados en software) que almacenan datos y más datos sobre “cosas” que acontecen en la institución: actividades, recursos, proyectos, etc. Sin embargo, así como hay una transformación para llevar un “dato” a ser “información”, también hay otro salto entre “información” y “conocimiento”. Y esto último tiene mucho que ver con Evaluación.

Cada vez tenemos más acceso a datos, y también a información en políticas públicas. Pero, ¿sabemos más de los procesos que se están generando dentro y fuera de la institución? Y si la respuesta es afirmativa, ¿quién sabe más? ¿Se puede hablar de la organización que aprende?

Toda esta intro para dejar una pregunta en el aire y empezar a hablar. Y también para introducir alguna propuesta interesante. La Iniciativa Pelícano (no confundir con la conspiradora película de Julia Roberts) es una actividad impulsada por un grupo de instituciones con el IDRC de Canadá a la cabeza (los creadores del Mapeo de Alcances). El resto son: European Centre for Development policy Management (ECDPM), Exchange, Bellanet and Unicef East Africa Regional Office. Se trata de un sitio web para discutir sobre Aprendizaje Organizacional basado en la evidencia. ¿De dónde pueden surgir evidencias de las que aprender? Pues de los procesos de evaluación, por supuesto ;-) . Para más información sobre el proceso de esta iniciativa y los alcances que se van dando, puede consultar aquí.

El foro están en inglés (en fin…). Hay temas muy interesantes, como por ejemplo “¿Cómo evaluar pertenariados?” o “Aprendizaje en la nueva arquitectura de la AOD”.

¡Ánimo y al toro! (ups, esta última expresión puede herir sensibilidades)

La semana pasada tuve la suerte de poder compartir unos días con algunos de los profesionales más relevantes en Evaluación en nuestro país: Carmen Vélez, Marian Díaz, Juan Murciano… La cita: un seminario sobre Evaluación de Políticas Públicas del Instituto Andaluz (de Administración Pública, claro).

Sevilla es una ciudad fantástica, y tanto el seminario como las tapas y las cervezas dan para intercambiar ideas. Coincidencia total entre el alumnado (gentes de diferentes administraciones andaluzas, diferentes sectores de intervención) en que la base de todos nuestros limitantes es cultural. Y no con aquella acepción de cultural como estereotipo, sino más bien de carencias en las buenas costumbres que supondrían incorporar la evaluación como un quehacer (qué bonita palabra en español) de nuestra práctica profesional. Lamentablemente, surgieron demasiados ejemplos, anécdotas, chistes, que ilustran lo mucho que nos queda en España por caminar.

¿Más temas? Pues algunas cosas que ya hemos venido comentando en EVALUATECA y que están en “la picota”: los estándares, calidad en evaluación, profesionalización. Muy interesante la idea que los compañeros andaluces están predicando: creación de unidades de evaluación. Simple, ¿verdad? pues me pregunto por qué tan simple pero tan ausente de nuestras instituciones públicas (de otras instituciones, ya, para qué hablar…).

Yo no me pude resistir y hablamos de Evaluación de Impacto, la regla de oro, etc. Se que alguno/alguna pensará que es patológico, pero, ¡caramba! qué oportuno. Descubro días antes que la Cooperación Española, en su apuesta por el multilateralismo y por la calidad de la ayuda se inclina por la Evaluación de Impacto y crea un fondo con el Banco Mundial: Fondo Español para las Evaluaciones de Impacto. En la misma línea, organiza un interesante curso la próxima semana en Madrid (claro, ¿dónde iba a ser si no?) sobre el tema y trae a expertos internacionales. Podéis ver más información en este archivo: TALLER SOBRE EL FONDO ESPANOL DE EVALUACION DE IMPACTO (SIEF). Hay que reconocer que el programa es bueno pero…hay algo que me asusta. Cito textualmente parte de la carta de motivación que se envía a posibles interesados, firmada por una responsable de Cooperación Española:

“La evaluación de impacto es uno de los instrumentos que permite obtener con un rigor científico información sobre los efectos positivos y negativos que tienen las intervenciones de desarrollo en los beneficiarios, consigue establecer una atribución causal entre la intervención llevada a cabo y los efectos generados por la misma, aumentando la certidumbre en la toma de decisiones públicas, a la hora de seleccionar entre diferentes alternativas de intervención”

En fin, que no hemos empezado más que a gatear en Evaluación (y más si cabe en Evaluación en el campo de la Ayuda al Desarrollo) y ya tenemos clarísimo que son los diseños experimentales los que nos van a sacar de las tinieblas y nos van a ayudar a formular las políticas públicas más adecuadas. La misma Cooperación Española tiene un Manual de Gestión de EValuaciones excelente, primer paso para el fortalecimientyo de capacidades de evaluación en los actores involucrados. Nos acompañó en Sevilla Cecilia Rocha, responsable de Evaluación de DGPOLDE, y comentamos esta necesidad de seguir avanzando. Sinceramente, creo que hubiera sido más inteligente por parte de los responsables políticos financiar este proceso de fortalecimiento y no un fondo de Evaluaciones para proyectos del Banco Mundial. Aunque claro, acompañar procesos cuesta mucho tiempo, algo de dinero y no se fotografía tan fácilmente.

Esta mañana he tenido mi primera experiencia como particpante en un proceso en el que los facilitadores han empleado Metodología Apreciativa. Así traduce Carme Trinidad, de la Escuela de Prevención y Seguridad Integral de la Universidad Autónoma de Barcelona (entre otras muchas actividades, según me cuenta), la denominación anglosajona Appreciative Inquiry. Ha sido una grata sorpresa, ya que la metodología me había salido varias veces en referencias, e incluso tenía pendiente trabajar más en detalle una publicación de New Directions in Evaluation coordinada por Hallie Preskill y Anne Coghlan dedicada en exclusiva al uso de esta metodología en Evaluación.

    Muy básicamente, desde una óptica de aplicación en diagnóstico/planificación, supondría un cambio de planteamiento hacia un supuesto “positivo” tanto en visiones como en, sobre todo, actitudes. Creo que esa es una de las cosas que mejor ha sabido transmitir Carme, y que intuyo que debe ser la clave del éxito. El término “apreciativa” vendría a sugerirnos más valorar/dar valor, poner en valor, destacar, tener cariño, sentir orgullo/satisfacción por algo, más que la intepretación descriptiva, del tipo “se aprecia en la siguiente figura…”. De este modo, frente a pradigmas más clásicos de análisis a partir de la identificación de problemas, necesidades, etc., la MA (me perdonen por la abreviatura recién inventada…) nos encamina a descubrir y a arrancar nuestro análisis desde lo que apreciamos en el entorno de trabjo, las experiencias positivas, los hitos que recordamos como potencial de la organización, o cuestiones similares.

    Y siguiendo en lo básico, un detalle bien simpático. Las tradicionales denominaciones de las fases metodológicas, se reconvierten a: Descubrimiento, Ensoñación, Diseño, Destino. La puesta en práctica, como no podía ser de otro modo, es muy participativa, con las ventajes y los riesgos que siempre conlleva esto.

    No he contado el contexto: se trataba de un taller para el desarrollo de la Estrategia Valenciana de Educación Ambiental para la Sostenibilidad, en particular la mesa dedicada al sector ‘Universidades’. Por ahora hemos hecho descubrimientos y ensoñaciones. Si tuviera que ir haciendo balance, por los resultados diría que esto no sirve para nada ;-) . Pero como todavía tengo un poco de fe en el proceso, vamos a ver por dónde nos lleva, a los del taller y al trabajo de los compañeros que dinamizan este trabajo (vaya por delante mi felicitación, que lo tienen todo muy bien preparado).

    Como no podía ser de otro modo, he aprovechado para exprimir a Carme y aquí os dejo el enlace que me ha recomendado, que además es lo único que por ahora puedo referir en español.

    Me considero un auténtico ignorante en casi todo. Hablando de cuestiones de Cooperación Internacional, una de esas miles de cosas es la Ayuda Humanitaria. Nunca he estado involucrado en actividades, y por eso quizá esta aportación no sea de demasiada relevancia para alguien que participe activamente en acciones y/o instituciones que la promocionan. Pretendo que esto sea más pedagógico que sesudo, seguro que el video suscita a alguno/a cuestiones similares a las que me surgen a mi. Así, con suerte, iniciamos un diálogo “evaluativo”.

    Ayer tenía clase con mis alumnos (sí, adivinan, ninguna chica en clase) de la Escuela Superior de Informática Aplicada (alguno/a se quizá se sorprenda un poco pero…esto es otra historia y será contada en otra ocasión, como decía el gran Michael Ende en La historia interminable) y usé unos videos para debatir sobre Cooperación Internacional. Uno de ellos era este que presento a continuación, obra de la gente de FRIDE en una iniciativa que llevaron durante 2006 para discutir sobre Ayuda al Desarrollo en el contexto español.

    Me resultó curioso que la mitad del video (aprox. 9 minutos) hiciera referencia a la evaluación en el contexto de la ayuda humaniataria. ¿Hay un defecto de evaluación en este sector? ¿Es una cuestión de falta de metodologías específicas, una cuestión de prioridades, algún interés oculto, falta de costumbre?

    Esto es un SOS. Acepto realimentación sin medida.

    Thomaz Chianca, conocido evluador brasileño, ha presentado los resultados de más de cuatro años de investigación sobre el estado de la Evaluación de la Ayuda Internacional (traducido literal del inglés, aunque algunos estamos más acostumbrados a hablar de Ayuda al Desarrollo o Cooperación al Desarrollo). Este trabajo le ha valido el reconocimiento como Doctor en Filosofía (PhD) por la Universidad West Michigan. ¿Adivinan en qué Centro?

    Bajo el título, “INTERNATIONAL AID EVALUATION: AN ANALYSIS AND POLICY PROPOSALS“, el Dr. Chianca nos hace un repaso de los actuales debates, las diferentes posturas y las iniciativas/grupos/instituciones que han surgido para defenderlas. Consorcios como el 3IE, NONIE o ALNAP, iniciativas de agencias como el ECG o UNEG, son algunas de las nuevas estructuras analizadas por el autor.

    Estoy seguro de que este trabajo va a ser un gran aporte al conocimiento en evaluación, en especial para poder clarificar toda esta amalgama de iniciativas internacionales que van surgiendo en estos años alrededor de la Evaluación en el contexto de la AOD. Espero que Thomaz nos regale próximamente con publicaciones al respecto. Y que siga, como hasta ahora, aportando sus buenas ideas y, sobre todo, su encantador carácter a nuestra profesión. Porque además de ser uno de los próximos líderes de evaluación de la próxima década (esa es mi apuesta al menos), es un fantástico guitarrista que domina la Música Popular Brasileña casi tanto como el lenguaje evaluativo.

    Voy a intentar hincarle el diente a las 228 páginas de su interesante tesis doctoral. Mientras esperamos las publicaciones oficiales, dejo la presentación en video (siempre más amena) de la defensa de esta disertación.

    Hace tiempo que sigo (sin participar, mea culpa) una lista de discusión por correo alrededor del Mapeo de Alcances. La verdad es que es muy activa y confieso que apenas puedo seguir al detalle muchas de los debates que se generan. Estos días me dio por seguir uno alrededor de cuestiones un tanto profundas, un tanto elevadas, más si se tiene en cuenta que el que suscribe es un infeliz cuya (de)formación es tecnológica: distinciones entre “conducta” o “actitud” a la hora de evaluar, los mecanismos para analizar la sostenibilidad de los cambios producidos en esta línea, las relaciones de poder intrínsecas al término “influencia“…uf, reconozco que la cosa me quedaba más que grande.

    Eso me ha recordado una discusión que tuve hace un par de semanas con m compañera de equipo de evaluación, en una estancia en San Salvador, alrededor de un componente de proyecto que estábamos estudiando. Salió la cosa de si el Ministerio X se había “apropiado“, “empoderado“, o simplemente tal política se había “institucionalizado“. En fin, visto con perspectiva, de mucha risa.

    Yo soy de los que creo en el uso preciso de los términos. El problema se genera cuando los términos no están unívocamente definidos. ¿Qué implica “institucionalización“? ¿Qué lo diferencia de “apropiación“? Y ya que esta gente de los Mapeos de Alcances discutía del tema, ¿cómo valorar la sostenibilidad de dicha institucionalización/apropiación?

    Esta disquisición puede parecer tan estéril como lo parece la que he citado para ejempificar. Pero hay algo no tan baladí: ¿y si somos capaces de justificar cualquier cosa con tan solo emplear uno u otro término? Entonces ya estamos cambiando la dimensión del problema. Estamos ante una cuestión ética. Y eso son, como dicen los nicas, “otros cien pesos”.

    Un breve comentario, “por el camino”. Hace unos días ha vuelto el debate que tiene como sustrato la cuestión sobre si un tipo de enfoques de evaluación son más científicos que otros, y por tanto ofrecen más valor añadido. Todo arranca con un post de Craig Russon, líder internacional de evaluación, muy conocido y querido por muchos de nosotros por su espíritu internacionalista e integrador, uno de los principales impulsores de la tan atacada Organización Internacional para la Cooperación en Evaluación. El Dr. Russon comenta el tema a raíz de una actividad de investigación de una compañera, que actualmente se doctora en la archiconocida meca de la Evaluación, The Evaluation Center de la Universidad West Michigan. Daniela Schroeter lanzó hace poco una encuesta a evaluadores de la lista XCeval sobre “Evaluación de la Sostenibildad“.

    Prometo hacer un resumen de las discusiones que están teniendo lugar en estos días (en español, ¡ya sabéis de nuestra lucha!). Mientras tanto, si algun/a aevaluador/a o simpatizante se anima a apoyar a Daniela en su investigación, aquí os adjunto parte del mensaje que nos enviaba, con su contacto. Seguro que la realimentación que nos dé tras su trabajo será de gran utilidad para nuestra práctica diaria.

    <<If you are interested in participating in the study and willing to volunteer some of your valuable time for providing critical feedback on the checklist, please reply favorably to my personal e-mail address: Daniela.Schroeter@gmail.com . I will respond to you with a copy of the checklist and the survey. Please indicate if you prefer taking the survey via a web-based link or a word document in which you can save your answers>>

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