Como dice el gran Bob Williams, esto no es una cuestión de sana discusión científica. Es una lucha de poder. Y como casi todas las luchas que se han dado y se siguen dando en nuestro mundo, es una lucha desigual.

Leo en un mensaje de la lista del grupo “International and Cross-Cultural Evaluation” de la Sociedad Americana de la Evaluación, un mensaje de Jim Rugh (ex-Director General de la Oficina de Evaluación de CARE International), informando de otra iniciativa más que parece estar teniendo su pegada en cuanto a la defensa radical de los métodos científicos en evaluación, basados en modelos experimentales cuantitativos (ya hablamos de esto en un post sobre el polémico informe de CGD “When we ever learn?”). Se trata esta vez de un grupo nada menos que del Masachussets Institute of Technology (MIT), denominado Poverty Action Lab.

Nada específico que comentar. Más de lo mismo (pero no por ello no hay que seguir debatiendo…o luchando): un regustillo a “si no es con ESTOS métodos científicos, la validez de las evaluaciones deja que desear“. No hay nada más peligroso que un grupo de poder con un par de artículos científicos que avalen su teoría interés (este “Lab” está patrocinado por un grupo empresarial de Arabia Saudí…¡ay! ¡cuanto daño le queda a la Responsabilidad Social Corporativa! por hacer a nuestro mundo). Y queramos o no, siempre va a haber “científicos” con necesidades financieras (lo digo con conocimiento de causa, que yo mismo estoy en el lado oscuro de la Fuerza…).

En fin. Me duele especialmente mi ego ingenieril, ya que el MIT para cualquier profesional de la técnica es algo así como el Olimpo de los Dioses. Y de remate, es la casa de estudios mi admirado Noam Chomsky. Ya no te puedes fiar de casi nadie…