Estos días estoy fuera, en Quito. Tenemos un curso de Evaluación de Programas en el marco de una colaboración entre la Universidad Politécnica Salesiana y la mía. Revisando el material que he pasado como lecturas previas, pensaba sobre la ideas de uso de evaluación del gran Michael Patton. Hay un artículo muy breve (dos páginas apenas) pero que da en el clavo. Lo podéis encontrar en el Vol. IX nº4 de The Evaluation Exchange (se puede bajar el número entero en PDF aquí).

La propuesta de evaluación enfocada al uso de Patton tiene una fuerte conexión con la idea de incorporar cultura de evaluación en las organizaciones (lo que hace unos años se puso de moda con el manido término “mainstreaming”, cuya traducción al español no me atrevo a dar). Y creo que esa es una de sus mayores fortalezas. En el breve artículo que recomiendo, afirma algo así como que “apoyar a los profesionales a reflexionar desde un punto de vista de evaluación, puede tener mayor y mejor efecto en la organización que hallazgos específicos”. Ello implica, desde mi punto de vista, un necesario paso de las organizaciones por un proceso de fortalecimiento de sus propias capacidades de evaluación.

Me preocupa el giro que se está dando en España sobre el uso de evaluaciones. De pronto, la solución a todos los males pasa por una Agencia Nacional de Evaluación. Específicamente, hablando del campo de la Cooperación al Desarrollo, parece que podríamos dar una acelerón como en otras cuestiones del área se han dado en el pasado. Se abre un espacio de posibilidades, lo cual es, de entrada, positivo. No obstante, tengo mis dudas sobre si todo esto podría convertirse en un arma de doble filo. Creo que el sector requiere de más fortaleza en sus capacidades, para poder incorporar un buen uso, y no un abuso, de las actividades de evaluación.

En este campo quizá deberíamos mirar más a Latinoamérica. Esa es mi percepción por ahora. En estos días haremos un experimento en el curso. A ver qué tal estamos de usos y abusos en este lado del charco.