Leo en la web de RELAC, el programa definitivo (imagino, por las fechas) de la II Conferencia de la Red, a celebrar la semana que viene en Bogotá. Son tres días de propuestas intensas y muy sugerentes, la verdad.

Sin embargo, yendo ya al detalle de cada uno de los temas, se me ha quedado un sabor extraño. Creo que a nadie se le escapa que la experiencia de evaluación en Latinoamérica es amplísima: enfoques, sectores, escuelas de evaluación, etc. (con especial énfasis en algunas de ellas, como es el caso de la evaluación participativa). A nadie se escapa tampoco que la presencia de profesionales dedicados (incluso casi en exclusiva) a labores de evaluación es amplia y de calidad.

Entonces, partiendo de esta premisa ¿alguien se explica por qué varias de las ponencias (entre ellas, una ponencia-marco) trata sobre la experiencia española, la institucionalización de la evaluación en España, etc.? Seamos claros: la Agencia de Evaluación de Políticas Públicas está recién creada (¿cuántos productos ha generado ya desde su creación?), pero se presenta como modelo. Los enfoques de la nueva Metodología de Evaluación de la Ayuda al Desarrollo española, ¿tan modernos y rompedores son como para ser presentados como modelo a seguir? Teníamos una metodología desde 1998 que no ha tenido prácticamente ninguna trascendencia en la cultura de evaluación en nuestro país. ¿Por qué parece que tenemos trayectoria y categoría para “sentar cátedra”?

Perdonad la crítica y la suspicacia, pero me suena un poco a eso, a complacencia con el país donante, uno de los más importantes del CAD en el área Latinoamérica y Caribe. Y me duele decir esto por los compañeros y las compañeras de por allá, pero siento también un poco de intencionalidad, por ende, una parte de culpa.