Consultaba una refrencia de mi compañero de la UPV y experto en Inteligencia Artificial, Miguel Rebollo, en su blog de informática para no especialistas (del que soy asíduo lector), sobre el paradigma llamado de los “mundos pequeños” (small worlds). Se trata de toda una corriente de análisis matemático sobre redes sociales, que pretende demostrar la creciente interconexión entre individuos en múltiples redes sociales que se van creando constantemente y que están siempre en evolución.

Dejando a un lado toda la artillería matemática (para que no se me asuste nadie😉 ), creo que es bastante acertado el enfoque para explicar realidades actuales. Cada vez más, el nivel de relación o de potencial relación entre indiciduos supustamente inconexos es tremendo. Alguno/a se estará preguntando a estas alturas de post, qué demonios tiene que ver esto con la Evaluación. Bueno, aquí viene la reflexión, en dos posibles lineas (seguro hay más).

La primera, una reivindicación de la lógica del movimiendo internacional de Redes de Evaluación, como expresión colaborativa de los profesionales del área. Si como dice el paradigma de los small worlds, cualquiera de nosotros está separado por no más de seis grados de separación de cualquier otro profesional (es decir, que conocemos a alguien que conoce a alguien, y así llegamos a cualquiera en no más de 6 personas), entonces ¿no parece lógico aprovechar ese nivel de interconexión para aprovechar sinergias? Y ¡ojo!, hablo de “redes” no de “oranizaciones formales” como tal.

Y la segunda, más operativa, podría ser una interpretación práctica en el uso como herramienta de evaluación. En este sentido, llevo tiempo dándole vueltas a la idea de las redes sociales como mecanismo multiplicador de la “evaluación por pares”. Extendiendo esta idea de “pares”, ¿cómo aprovechar una red social para evaluar una acción, un proceso, etc.? Se abre todo un mundo de posibilidades. Por ejemplo, una intervención podría contener como mecanismo, la promoción de una red social entre implicados, apoyada por una fuerte interconexión en Internet. Esta red, y lo más importante, su evolución en paralelo a la intervención, sería una fuente privilegiada para el análisis posterior, así como un núcleo posible de toma de decisiones, en su caso (una bonita generalización de un enfoque de evaluación participativa).

Se admiten voluntarios para el experimento (si Stanley Milgram lo hizo con unas cuantas cartas que cruzaron los EEUU de este a oeste, quizá no sea tan complicado…)