Ya comentamos en una entrada del pasado junio la presentación de una iniciativa de difusión de una evaluación participativa promovida por Ingeniería Sin Fronteras. Aprovechando este ejemplo, creo que puede ser interesante hacer un comentario en relación al uso de los medios audiovisuales en procesos de evaluación. En este caso, ISF presenta como “producto” de su evaluación, un DVD en el que presentan material sobre el proceso participativo de evaluación. Sin entrar en un análisis cinematográfico (cosa que me sería imposible, ya que no tengo ni la más remota idea), desde un punto de vista evaluativo el material genera varios interesantes aportes.

Por un lado, y según me comentan los responsables del diseño de este proceso (la consultora especializada TRELLAT), la documentación gráfica es en sí misma uno de los métodos de recolección de datos que refuerzan las diferentes técnicas participativas empleadas. Por otro lado, este medio pretende facilitar la comprensión de las valoraciones de los destinatarios de los proyectos evaluados por parte de las diferentes instituciones implicadas (incluídos los donantes, aunque en este caso siendo la financiera de los proyectos la que es, dudo mucho ni si quiera se tomen en interés de ver el material, ni por curiosidad).

Yo le añadiría uno más: fortalecimiento de capacidades de evaluación. Un material como este es perfecto para trabajar en formación de especialistas. Es un medio más rico de abordar, por ejemplo, esta evaluación como caso de estudio y reforzar conocimientos en un aula, tanto aspectos de metodología como de praxis real de las evaluaciones en campo. Sería bueno facilitar este tipo de materiales por medio de la red: licencia CC o colgar secuencias en Youtube podrían puntos muy a favor.

El uso de audiovisuales como herramienta participativa, por supuesto no es nuevo. Existe ya incluso estudios en profundidad sobre, por ejemplo, los aspectos cognitivos en el uso de herramientas de video (es decir, como al “grabar” intencionalmente una secuencia estamos dando una interpretación de lo que sucede en el contexto que se registra). Esto es especialmente importante en aplicaciones en las que son los propios destinatarios de los proyectos a evaluar los que “graban” cuestiones del proceso. Michael Patton en su libro “Creative Evaluation ya mencionaba estas cuestiones, citando principalmente los trabajos en profundidad de Michael Scaife e Yvonne Rogers (un exhaustivo listado de sus publicaciones puede encontrarse aquí).

Este aspecto de “dar voz” es el que más me atrae de estos usos audiovisuales en procesos participativos. Esto, unido al hecho de que precisamente ahora los medios al alcance para socializar experiencias por medio de audio y video (la red, básicamente, con sus múltiples aplicaciones) son realmente potentes en cuanto a alcance se refiere, son razón suficiente para invertir más en ser creativos en nuestros procesos de evaluación. Como muestra, en esta página podéis ver ejemplos muy buenos de una ONG anglo-francesa (o franco-inglesa, como se prefiera) llamada Insight, dedicada a lo que ellos llaman el “Video Participativo”. Recomiendo para quien quiera profundizar un poco más.

Y luego vendrá algún listillo con la cantinela de que estas cosas “no sirven para evaluar los criterios del CAD”, que es lo que realmente importa…