Mucho se está hablando estos años de Inmigración en general, y de Codesarrollo si particularizamos para el ámbito de la Ayuda al Desarrollo. Hablar, por hablar, bastante. ¿Iniciativas? Sí, yo diría que muchas, y creciendo exponencialmente su número. Sin ánimo de ser purista o de caer en academicismo, me da la sensación de que hay asuntos previos que tratar antes de lanzarse al activismo (insisto, sin querer pecar de inmovilismo). Algo no está claro (y por tanto, no puede acabar yendo bien) cuando en el mismo cajón del Codesarrollo, por ejemplo, caen iniciativas tan diferentes como un proyecto productivo en una comunidad de un país del Sur o una exposición fotográfica sobre refugiados. Quizá haya quien piensa que exagero, pero ahí están las primeras resoluciones de convocatorias de financiadoras públicas (y privadas).

Con lo que respecta a la evaluación…ay!, no nos queda. Creo que a este tema le dedicaremos más de una y más de dos entradas. Para ir abriendo boca, dejo algunos datos sobre Planes de Inmigración de diferentes instituciones públicas. Me envía Javier Ibañez, de TRELLAT, algunos datos “curiosos”, por llamarlos de alguna manera. ¿Qué referencias hay en los planes sobre Evaluación? ¿Qué mecanismos se han previsto en su diseño previo? Veamos algunos ejemplos

Ejemplo 1: Capital de provincia con cerca de 50.000 habitantes.
Plan Local de Inmigración.
Hace referencia a los mecanismos de evaluación del Plan, incluso se definen indicadores de Evaluación. No haremos una relación extensiva de todos ellos para no aburrir, simplemente mencionaremos algunos de ellos:

  • Campañas de información y sensibilización, programas y recursos llevados a cabo sobre la inmigración.
  • Número de recursos de información y orientación en las administraciones públicas para inmigrantes.
  • Media de edad de las personas atendidas
  • Materiales de difusión elaborados

Ejemplo 2: Municipio de cerca de 30.000 habitantes
Plan Local de Inmigración.
Este también hace referencia a la necesidad de los mecanismos de evaluación y define indicadores de evaluación. Algunos de ellos:

  • Número de guías (sobre recursos existentes) distribuidas y canales utilizados
  • Número de campañas (difundiendo algunas actividades y servicios municipales) realizadas
  • Número de charlas y cursos realizados
  • Número de personas atendidas

Estos mismos ayuntamientos son los que en sus convocatorias de subvenciones a ONG, especifican, por ejemplo, que los indicadores de evaluación (para esto si se leyeron los manuales metodológicos) tienen que hacer referencia al menos a calidad, cantidad, tiempo y a la población beneficiaria.

Pero si estos dos ejemplos llaman la atención, vamos con el doble mortal con tirabuzón:

Ejemplo 3: Comunidad Autónoma con cerca de 5 millones de habitantes
Plan Autonómico de Inmigración
Al hablar del modelo autonómico de inmigración afirma que el Plan Autonómico de Inmigración “…deberá prever sus propios mecanismos de seguimiento, evaluación y readaptación…”, pero no dice cuales. En el epígrafe específico de “Evaluación y seguimiento del Plan Autonómico de la Inmigración”, reitera

… la necesidad de establecer una serie de mecanismos que posibiliten la evaluación del grupo de programas diseñados en el Plan, de manera que sea posible determinar el grado de consecución de los objetivos marcados poniéndolos en relación con la eficacia y coordinación de los diferentes agentes que intervienen en la aplicación del Plan [Autonómico] para la Inmigración, todo ello con el fin de mejorar la actividad integradora y potenciar el cumplimiento de objetivos conducentes al establecimiento de una sociedad capaz de adaptarse y dar respuesta a las necesidades de quienes constituyen la población real de la [Comunidad Autónoma]…

Pero, ¿cuáles son esos mecanismos?. Ni una sola palabra. Creo que los textos hablan por si solos de la “cultura de evaluación” que nos rodea. No es que sean las instituciones públicas las únicas que deben potenciarla, pero deben hacerlo, y probablemente deberían ser ejemplo a seguir. Evidentemente, en estos días inciertos, aprender no interesa.