En estos días se ha “liberado” un interesante documento, que lleva casi una década siendo un referente a la hora de justificar el uso de uno u otro enfoque cuando diseñamos un proceso evaluativo. Me refiero al compendio de 22 enfoques elaborado por Daniel L. Stufflebeam, un grande de la evaluación de aquellos que se concentraron en Kalamazoo, Michigan (EEUU), en esa versión evaluativa del Pentágono (dicho esto con todo el cariño) llamada Evaluation Center, en la Universidad de Michigan Oeste.

Este artículo nació previamente como un Documento Ocasional (Ocassional Papers Series) del EC y posteriormente fue objeto de un monográfico de la revista de evaluación New Directions in Evaluation. Lamentablemente, esta revista, aunque tiene fácil acceso electrónico, está restringida a la suscripción (es decir, al pago).

A pesar de ser un documento teórico, vale la pena leerlo y tenerlo como referencia. Por supuesto, en cursos y capacitaciones para profesionales que vayan a dedicarse a hacer evaluación, diría que es de obligada lectura. En la web del EC puede bajarse la copia en PDF. Dejo también una copia aquí para mayor facilidad. Lamentablemente sólo está en inglés. Si alguien se anima a traducir, que me avise y lo hacemos a dúo (trío, cuarteto…cuantos más seamos, mejor).

Foundational Models for 21st Century – Program Evaluation

Además de esta aportación, Stufflebeam es, como decía, un grande de la evaluación. No diré que soy un gran fan, pero hay que reconocer su aportación al mundo de la evaluación. En el campo de la evaluación educativa, tenemos su archiconocido modelo CIPP (siglas en inglés de Contexto, Entrada, Proceso, Producto). Para los más prácticos, recomiendo también sus aportes con los enfoques de Listas de Comprombación (Checklist). El EC desarrolló un proyecto hace unos años para el desarrollo de estas listas en difrentes aplicaciones: varios tipos de proyecto/producto, diferentes enfoques, etc. Estas listas son accesibles vía web, aquí.

Una anécdota: la primera vez que me presentaron a Mr. Stufflebeam en una de esas simpáticas recepciones de las tarde-noches de las Conferencias de la AEA (algo muy típico eso del networking), al decirle que era español me contó que la primera vez (y creo que única) que visitó España fue víctima, por error, de un secuestro a manos de supuestos miembros del grupo terrorista ETA. Pensé que era una vacile, ¡pero no!, se ve que esta historia la cuenta con cierta frecuencia.

[Vía XCeval]