Recuerdo la primera vez que leí un cuaderno BAKEAZ. Yo venía de ser voluntario en el mundo de las asociaciones juveniles, reducto de cierta subversión en los ochenta, viradas (la mayoría) a servicios de educación social en los noventa y siguientes. Llegué a los últimos estertores de la fase más política y crecí más bien en la operativa. Creo que eso, junto a mi vocación de ingeniero, me hicieron creyente en las bondades de la gestión de proyectos. Afortunadamente, “todo cambia” como cantaba Mercedes Sosa.

Aquel cuaderno me devolvió ciertas ganas de quejarme. Quizá no de salir a la calle con cacerolas, pero sí de aprovechar mi espacio para hacer algo parecido. La universidad, ciertamente, ya no es lo que era, pero valía la pena intentarlo. Y sobre todo, valía la pena usar las armas que el conocimiento podía dar. Sigo pensando que es un privilegio trabajar rodeado de libros y tener tiempo para poder usarlos.

¿Qué ha sido de los BAKEAZ? A raíz de un envío que recibo por correo electrónico, me da por consultar. Me pierdo en la página, no encuentro números nuevos que se que existen, no sé si hay o no acceso a formatos electrónicos. ¿Qué ha ocurrido? Lanzo un SOS a los amigos y amigas de la cooperación crítica.

Ese primer cuaderno estaba escrito por Carlos Gómez Gil. Para muchos de nosotros, una referencia ineludible sobre Cooperación al Desarrollo en España. Recomiendo la lectura de absolutamente todos sus textos en BAKEAZ, así como las últimas publicaciones sobre el papel de las ONGD en nuestro país (referencia aquí y aquí). Hacía ya mucha falta reflexión crítica y propuestas alternativas, y no teníamos a qué asirnos. Mucho ha llovido desde “Las ONGD y la crisis del desarrollo” de Mª Luz Ortega.

¿Y la evaluación? Pues queridos amigos y amigas, poquito. Apenas un par de referencias: una, “Evaluar con enfoque de Género“, firmada por dos autoras, una de ellas Lara González, evaluadora de referencia en estos momentos en nuestro país con su proyecto KALIDADEA. La otra, una firma de prestigio, Julián Salas, que no hace honor a su grandísimo nivel como experto en Hábitat y Desarrollo: simple y sin referencias serias en evaluación.

Necesitamos espacios, pero también gentes dispuestas a reflexionar y escribir sobre lo investigado. Necesitamos los cuadernos.