Me gustaría que éste fuera la primera de muchas entradas sobre el tema.  La cosa empieza por uno mismo, a ver si soy capaz de mantener el hilo, pero también  requiere de poder discutir sobre ello con otras y otros colegas. En caso contrario, uno acaba circulando en la misma vía, con riesgos de paranoia.

Creo que nadie se le escapa la importancia, como mínimo en el discurso, que la Declaración de París tiene para la configuración de la Ayuda al Desarrollo en el mundo de hoy. Y dado el nuevo gran marco, obvia pues la implicación para todo proceso de Evaluación ligado directa o indirectamente a este sector. ¿Obvia? Ese es mi primer cuestionamiento.

Ya hemos entrado en 2009, así que la Declaración anda por su cuarto año de existencia formal (sin contar preparativos y marcos previos, como Monterrey 2003). ¿Ha permeado realmente en la práctica de la evaluación? ¿Hasta dónde? Si pensamos en capas, ¿hasta cuál de ellas ha llegado? Como diría uno de mis más queridos y admirados profesores en mi época de estudiante de Ingeniería, “me apuesto con ustedes mil millones de cañas” a que, por ejemplo, si encuesto a 10 de mis amigos evaluadores sobre qué ha cambiado en su práctica tras la declaración, la respuesta seguramente sea “nada” en 9 de cada 10, como en el comercial de los dentistas  (nota cultural: “caña” en España es la denominación común de esa pequeña pero refrescante copita de cerveza que debe acompañar toda buena tapa/boquita/pasapalo)

Sin embargo, la resistencia es la peor de las respuestas. Los y las interesadas en Evaluación deberíamos hacer un esfuezo digamos “de interfaz”, de traductores, de “aterrizadores” de conceptos tan interesantes como la manida “accountability” o la correspondabilidad, y llevarla a los espacios de frontera. Porque en verdad son ideas intersantes, que además se quedarán en poca cosa si no permean, si sólo se pasean por las mesas de alto nivel y por los renovados manuales de las agencias.

Así pues, primer paso. Aprovecho unos correos cruzados en la lista de ReLAC para circular información interesante sobre acerca de todo esto que nos facilita Ada Ocampo, de UNICEF (¡gracias Ada!). La primera de ellas, una Nota Informativa sobre la II Fase de la Evaluacion de la Declaracion de Paris (en español). La segunda, para las que tengan más tiempo y ganas, el sitio oficial del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD), en particular la Red de Evaluación del CAD, que contiene todos los documentos que se van generando al respecto (oficiales, claro). En particular, aquí les dejo la versión en español del Informe de Evaluación – Fase I.

(Vía ReLAC)

[Nota quisquillosa: A pesar de que parece estar admitido por la Real Academia Española de la Lengua, no sé a quién se le ocurriría usar HARMONIZACIÓN con H, en lugar de ARMONIZACIÓN que es sin duda más natural en nuestra lengua…¿será una suerte de énfasis o pura y simple influencia del ingés -una vez más-?]