El Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE acaba de publicar el informe sobre la Cooperación Española, como parte de las revisiones por pares que realizan sobre los donantes miembros de este club cada cuatro años. Aquí pueden consultar el resumen ejecutivo con los principales hallazgos y recomendaciones, y si todavía tienen ganas y nada mejor que hacer, aquí pueden descargarse la versión completa (sí, lo han adivinado, está en inglés).

Si les soy sincero, nunca le he tenido demasiada fe a este informe. No he tenido el privilegio de participar en ninguno de los procesos de consulta (bueno, algo negativo tenía que tener la independencia), pero sí de contrastarlo con mis propias vivencias y las de otros y otras colegas de profesión. Y la verdad, siempre hemos notado un importante grado de complacencia. No en vano se trata de una “evaluación entre pares”. Pares que tienen importantes intereses cruzados, por lo que el principio básico de independencia en una evaluación con un importante componente/lectura sumativo/a queda en grave entredicho. Recuerdo más de cerca el proceso de revisión del 2002 (ya hablamos de casi una década), en la que la región donde vivo fue elegida como un caso de estudio, para inferir cómo era la Cooperación Descentralizada. Y ya ven en lo que nos hemos convertido…

Así pues, cuando uno lee una valoración crítica o al menos poco “polite” en este informe, empieza a pensar que quizá, sólo quizá, si se atreven a poner algo así de un amigo, es que va en serio. Como no podía ser de otro modo, le he puesto un poco más de atención a lo relativo a la Evaluación. Compruebo que la percepción compartida con colegas del sector también es percibida por los “reviewers”: la presencia de la evaluación ha crecido principalmente por la obligatoriedad de evaluar proyectos que los receptores de financiación pública (básicamente ONG) han tenido estos años:

“Much of this sharp increase is a consequence of a requirement for all NGO agreements above a certain value to be evaluated”

(mucho de este importante incremento es una consecuencia del requerimiento en todos los acuerdos con ONG de evaluar aquellos por encima de un determinado monto)

¿Genera este incremento mayor cultura de evaluación? Sin duda, si no hacemos evaluaciones nunca aprenderemos, es como patinar o ir en bicicleta. El problema es por qué lo hacemos. Porque si el incentivo único es cumplir un requerimiento, sin duda la capacidad de generar aprendizaje y mejora de las acciones usando los resultados de esas evaluaciones es mínima, tendiendo a nula. Ello, por supuesto, sin contar con la degradación de la función de evaluación y, como consecuencia de su calidad técnica y su capacidad de innovación. El informe revela este sentimiento, en perlas como ésta:

monitoring still tended to give more weight to how money was spent, as the agency lacked the right indicators to measure results and impact

(el monitoreo sigue tendiendo a dar más importancia a cómo se gasta el dinero, dado que la agencia (AECID) carece de los indicadores para medir resultados e impactos”)

Esta sencilla pero contundente sentencia representa la razón última de las cosas, más allá de complejos conceptos que cada día se van incorporando al acervo cultural de los y las profesionales del desarrollo. Escribir en un papel el “compromiso por” es simplemente eso, palabras en un papel. Se las lleva menos que las que se dicen al viento, pero acaban olvidándose. Y eso es, sencillamente, lo que le ha pasado a nuestra Ayuda al Desarrollo. Hemos sido víctimas de un error tan básico en Cooperación como reiterado. A nadie se le ocurre ya pensar en proyectos de Desarrollo que no cuenten con la gente, con todos y todas, y especialmente con los y las protagonistas de la historia. Tampoco creeemos ya en las recetas escritas desde arriba, ni en las soluciones milagrosas que llevan el progreso en tiempo récord. Sin embargo, eso mismo era el Plan Director de la Cooperación Española 2009-2012, una invención, una entelequia, una creencia ilusoria. Un ejercicio académico manejado por pocas manos para su propia gloria, y al servicio de intereses políticos de imagen exterior.

Las consecuencias de todo ello: desconfianza. Desconfianza en que la Evaluación puede ir más allá de la función burocrática. Y en el escenario económico y político tan dantesco que vivimos, con mayor razón. Que no nos extrañe que gracias a este malabarismo planificador y evaluativo pensado desde arriba, desde pocas manos y con intereses particulares, nos tengamos que conformar con poco o ningún presupuesto para evaluación y mejora desde el sector público, con la vuelta a herramientas de auditoría y control financiero y que el desarrollo venga “por añadidura” o “por teoría del goteo”. A soportar a los nuevos responsables ortodoxos usando el poderoso “ya te lo dije, esto no funcionaría”.

Por si fuera poco, nada aprenderemos como nada hemos aprendido. En el informe que les contaba hecho en 2002, ya se le decía a la Ayuda Española que tenía que definir criterios explícitos para justificar su planificación, la elección de prioridades geográficas, sectoriales, instrumentos, etc. Casi diez años después, vuelven a decirle lo mismo. Y los responsables “se irán de rositas” (como decimos por acá), pues tendrán la “suerte” de que podrán seguir usando esa estrategia tan suya de las “atribuciones externas”, como dicen los psicólogos. Vamos, echarle la culpa a otros, al clima, o como en este caso, a la crisis y al cambio de gobierno.

Ya saben, si es que la culpa de todo…la tiene Yoko Ono

 

Hace unos días, Pablo Rodríguez publicaba un recomendable artículo sobre la Web 2.0 en nuestro sector. Es un tema en el que creo que nos estamos quedando algo atrás si comparamos con otros ámbitos profesionales. El aprovechamiento del potencial de las TIC, de las Redes Sociales, etc. para la mejor de nuestro desempeño, y en última instancia, para la mejora de la calidad de lo que hacemos, es simplemente tremendo, y a mi juicio le estamos sacando poco jugo, incluso a veces un jugo algo “amargo”.

Algunos ejemplos en esta línea. Si hace unos días comentaba en otro artículo lo interesante de la Conferencia de AEA como punto neurálgico anual en nuestro sector, incluso a nivel internacional, creo que en el caso de la galaxia 2.0 nuestros queridos y respetados “amigos americanos” suspenden. Fui uno de los que intentó seguir el evento aquellos días, apoyándome en lo que pudiera venir “a distancia”. Por el elevado número de asistentes (varios miles, se dice pronto), así como por la importante penetración de Internet en EEUU, elucubré que habría una auténtica avalancha de, por ejemplo, tuiteos sobre las conferencias, intercambio de enlaces con materiales de las ponencias de las muchísimas líneas que hay, streaming por parte de la organización (al menos de los plenarios), podcast, discusiones en FaceBook. Error. Apenas algunos tuiteos con el hastag “oficial”, y poco más.

En esto, me enorgullece poner un contraejemplo más cercano. En estos días también ha tenido lugar la Conferencia Bianual de la Sociedad Española de Evaluación, celebrada en Sevilla y que en realidad hubo que cambiar de fechas por el adelanto electoral en mi país (ya saben, sería una de esas hipótesis del Marco Lógico que uno piensa que nunca van a pasar…y pasan ;-) ). Con todas las limitaciones técnicas y presupuestarias propias de los tiempos tan malos que estamos viviendo, desde la SEE se hizo un gran esfuerzo por volcar el máximo posible de información en las Redes Sociales. También se ha puesto a disposición parte de los plenarios en formato audio. Les invito a echar un vistazo, creo que hay cosas bien interesantes. Vaya por delante que aunque no he estado implicado en la organización de este evento en particular (por motivos de trabajo), formo parte de la Junta Directiva de esta institución. Pero, con sinceridad, lo digo de la manera más objetiva posible (en EVALUATECA también he sido crítico con otras actividades de la SEE, pueden leerlo aquí por ejemplo)

Clausura de la VII Conferencia Bianual SEE

De un tiempo a esta parte, gracias sobre todo a colegas evaluativos/as de la blogosfera/tuitesfera (y por tanto, también a la tecnología que emplean, y muy bien por cierto) estoy descubriendo información muy interesante de cosas que se están haciendo por ahí en el sector, y que muchas veces pienso que no habría llegado a ellas de otro modo. La ventaja de esta tecnología en las redes sociales es -manejada con cierta lógica y mucho orden- que el flujo de información no sólo se intensifica en volumen, sino en calidad. Seguir a gente que te interesa te lleva a que casi toda la información que te llegue sea muy interesante para ti. Algo que parece de sentido común, pero que con las nuevas tecnologías simplemente sigue una dinámica exponencial.

Estoy empezando incluso a llegar a un nivel altísimo de saturación, pero de información de calidad. ¿Tendré que poner el listón de “calidad” (o utilidad) más alto? ¿Tendré que dormir menos? ¿Ver menos a los/as amigos/as? ;-)

Hoy empieza en Anaheim (California, EEUU) la edición número 25 de la Conferencia Anual de la Sociedad Americana de Evaluación (ya saben, entiéndase “americana” desde la óptica de los/as estadounidenses). Sin duda alguna, el evento anual que reúne a lo más granado de la comunidad evaluadora, no sólo de EEUU (que es una gran parte) sino también del resto del mundo. Académicos/as, responsables de instituciones públicas nacionales e internacionales, responsables de ONG, consultores/as, editoriales, etc., se encuentran durante 4 días, siempre a principios de Noviembre, para compartir los últimos debates, las novedades, en definitiva, lo que se “cuece” en el sector.

He tenido la inmensa suerte de poder participar en tres ocasiones, 2001 (St. Louis), 2003 (Reno) y 2005 (Toronto, conjunta con la Sociedad Canadiense, que eso sí fue, en términos numéricos, una barbaridad). La dimensión del evento es tal que, la verdad, abruma. Miren si no los números estimados de la de este año: 2.500 participantes, más de 600 comunicaciones. Recuerdo que repasarse el programa e identificar las sesiones a las que interesaba ir cada día, requería casi de una tarde de planificación con aquel monstruo (vean si no el programa de este año aquí).

A pesar de las dimensiones, creo que es un modelo de Conferencia muy interesante y muy útil para los/as que trabajamos en el sector. Guarda un buen equilibrio entre lo “académico” y lo “profesional” (no es un Congreso científico al uso, ni mucho menos), se cuida muchísimo la interacción entre los/as participantes (muchos espacios de intercambio, actividades sociales para favorecer los contactos, “feria de empleos“, etc.) y el ambiente es realmente horizontal. Cuando vienes del mundo académico, como es mi caso, cuesta creer que en un foro de este tipo te sientes a cenar y tengas a un referente mundial como por ejemplo Michael Patton departiendo tranquilamente.

Ah, y el precio de inscripción, un limitante muy habitual en estas cosas, es muy bajo (la opción más cara, pagar in situ y si ser miembro de AEA, son 345 USD). La estrategia, por lo que me contaron una vez (y pude comprobar en directo), es minimizar costes al límite, a un extremo que en ocasiones me llegó a parece extremadamente austero. Una anécdota: en 2005 (no hace tanto) en las salas de presentación no había cañón de proyección de video, a no ser que alguien llevara o que los panelistas se hubieran puesto previamente de acuerdo y lo alquilaran; recuerdo también que cosas como fotocopias para los asistentes las llevaba el propio presentador si quería. No tengo el dato, pero haciendo unos sencillos números dudo mucho que AEA gane mucho dinero con el evento. Seguro que la estrategia le reporta otros beneficios de otro modo (siendo, por ejemplo, la sociedad de evaluación líder en el mundo, con diferencia).

Si alguna vez tienen la oportunidad, ni lo duden. Algo que hay que reconocerle a la AEA ha sido su vocación internacionalista, intentando facilitar la asistencia de profesionales de todo el mundo, en especial los/as profesionales de países del Sur (estos/as últimos mediante una simpática actividad de recaudación de fondos, una subasta “silenciosa”, que además resulta siendo la estrella de la agenda social de la semana).

Para los/as que no hemos podido asistir esta vez, quizá por medio de las redes sociales podamos captar algo de lo que se cuece por California estos días. En twitter, mediante la cuenta oficial de AEA (@aeaweb), y mediante los comentarios de los/as asistentes con la etiqueta (hastag) #eval11. No sé si habrá alguna retransmisión en streaming o grabaciones de las conferencias principales para verlas en diferido. ¡Ojala!

Seguimos a vueltas con el desarrollo de capacidades de evaluación, pendientes (y participando en la medida que se pueda) del taller de trabajo para el desarrollo de una norma ISO que comentábamos estos días. Parece que el tema ha despertado interés en blogosfera, tuitesfera, listesfera o como le quieran llamar a nuestra discusión en línea.

De lo que hemos podido ir debatiendo sobre conclusiones del taller, se han abordado temas mucho interés y que darían, cada uno de ellos, para una entrada exclusiva. Extraigo algunos de ellos que me parecen relevantes y que también hemos tratado en EVALUATECA en algunas ocasiones.

En la segunda sesión de taller se hizo un dibujo de las concepciones actuales que rondan sobre el tema, y creo que coinciden mucho con la parcepción que se tuvo en la discusión paralela en la lista de ReLAC: hay una visión reduccionista y con bajo nivel de apropiación del concepto por parte de todos los actores implicados. Frases como “Tiene una agenda impulsada por los donantes“, “Es impuesta externamente“, “Se confunde con la formación (training)” o “Es acerca de la capacitación de los funcionarios públicos, sin otros actores relevantes” parecen definir la visión más extendida, sin duda no es  la deseable. Por oposición, podríamos pensar, de cara a un estándar, que la referencia debiera ser lo contrario: capacidades frente a conocimientos, apropiación frente a imposición, aprendizaje frente a cumplimiento. Un resumen breve, de nuevo, podemos escucharlo en boca de otro de los participantes, Alexey Kuzmin, uno de los máximos impulsores de la cultura de evaluación en la Comunidad de Estados Independientes (ex-repúblicas soviéticas):

Por cierto, por cortesía de Alexey, pueden ver en su (más que recomendable) blog de evaluación el resultado de una de las herramientas empleadas en el taller: un mapa mental sobre el concepto de Desarrollo de Capacidades de Evaluación.

En la tercera sesión, continuando con la visión comentada anteriormente, se ha dado un paso en la conceptualización del Desarrollo de Capacidades de Evaluación que sería desarrollado (valga la redundancia) en la norma. Un par de claves destacaría en esta línea. En primer lugar, el establecimiento de principios básicos, que como dicen los participantes “trascienden al proceso”: apropiación/propiedad (siempre díficil traducir “Ownership”), relevancia, sistémico, propositivo-flexible y sostenible.  Me parece interesante que se incluya lo “sistémico” (quiero pensar que se refieren a enfoque de sistemas, como abordaje de lo complejo -no en vano está Bob Williams moderando-), pues le da al proceso el empaque que veníamos comentando: una conceptualización amplia, que da importancia a la multiplicidad de actores,  relaciones y momentos (dinámica del sistema).  A mi juicio, una acertada actualización. Aquí pueden ver un breve comentario sobre las bondades de la idea, a cargo de otro de los participantes, el especialista holandés Wouter Rijneveld:

Y en segundo lugar, algo que creo que calmará a más de un/a escéptico/a. Se habla de la no vinculación del Desarrollo de Capacidades a un enfoque específico de Evaluación. Como dice el gran Bob Picciotto, en estos tiempos de guerra de paradigmas, es bueno el reconocimiento de que cabe más de un enfoque (dominante). Me parece un buen punto de partida. Ahora bien, me pregunto cómo se articulará en la norma (si es que no se deja simplemente en abierto) la necesidad de conocer, o de usar, o de instalar cierta capacidad de uso de conceptos de evaluación que son más propios de unos enfoques que de otros. ¿Será necesario siempre usar indicadores? ¿Pensaremos siempre en resultados? ¿Será imperativo incorporar la participación en todas las evaluaciones?

Hay un detalle que me gustaría señalar, y que creo que es una buena muestra de cómo están cambiando las cosas…pero de lo mucho que nos queda a la comunidad evaluadora por andar. Hoy los participantes del taller han dedicado un espacio en su agenda para presentar y debatir comentarios vertidos en paralelo en las redes sociales. Buenísima noticia, y buenísimo el criterio de los organizadores. Yo en particular es la priemra vez que veo que una actividad internacional sobre evaluación maneja aportes en tiempo real de twitter, facebook, foros, etc. Ojala se pueda mantener el pulso del debate, y sobre todo, como pedían en las redes, un proceso “post-Ginebra”.

Durante estos días está teniendo lugar una actividad en Ginebra, que si bien puede haber pasado algo desapercibida en la comunidad internacional de evaluación (y en especial en la comunidad hispanoparlante), puede ser el germen de algo realmente importante en el futuro de nuestra profesión.

Hablamos del taller para impulsar el proceso de creación de un Estándar para el Desarrollo de Capacidades de Evaluación. Se trata de un primer encuentro de profesionales pertenecientes a instituciones y redes internacionales de evaluación, con el objetivo de trazar los pasos para arrancar con el proceso formal de desarrollo de un estándar dentro de ISO (International Organization for Standarization). A riesgo de simplificar en exceso, pero para que se hagan una idea de la dimensión del asunto, estamos hablando de la institución internacional que entre otras cosas sostiene referencias como los estándares de Gestión de Calidad (las famosas normas ISO 9000, elemento absolutamente básico de calidad para el sector empresarial, y también para instituciones públicas y privadas no lucrativas), Gestión Ambiental, y un larguísimo etcétera. La actividad ha sido impulsada por un grupo de profesionales de la evaluación (me atrevería a decir de locos/as geniales) que forman el Evaluation Capacity Development Group, con Karen Russon a la cabeza, y está siendo dinamizada por el maestro Bob Williams.

Para los/as que no podemos estar presentes en la preciosa Suiza, el ECDG nos pone a disposición las redes sociales para participar y aportar ideas al respecto. Toda la información, programa, documentos de trabajo, etc., está disponible aquí (en inglés). También podemos seguir los avances, distribuir la información y aportar mediante twitter (@ecdgupdates , o con el hastag #ECDG) o en su página de Facebook. Creo que desde la comunidad de evaluadores/as en español tenemos mucho que decir y que aportar en este proceso, así que animo a toda/os las/os compañeras/os a seguir el taller, usar las redes, hablar del tema en nuestros foros.

Y para muestra de las facilidades que comentaba, un botón, como dicen en mi tierra: un resumen de lo acontecido hoy contado por uno de sus protagonistas,  ni más ni menos que Donald Yarbrough, actual presidente del JCSEE (Joint Committee on Standards for Educational Evaluation, sin duda la referencia histórica con mayúsculas en estándares de evaluación, y por supuesto un actor clave en este proceso).

Ya decía Schumacher en los setenta que “lo pequeño es hermoso“. En nuestros días, una idea como ésta, por pequeña que sea, solo necesita ser buena para correr como la pólvora por las redes y hacerse presente, cambiar el mundo a mejor, aunque sea un poquito. ¿Se apuntan?

España en su conjunto ha crecido en los últimos años como donante internacional. Esto no es una opinión, es un hecho, sólo hay que comprobar los datos de la OCDE a este respecto. No voy entrar aquí en el análisis sobre este proceso, por lo complejo (no es sólo una cuestión de cantidades) y porque no es objeto de este artículo ni si quiera de EVALUATECA (aunque en el blog le tenemos un cariño especial a la Cooperación al Desarrollo, ya que es uno de nuestros lugares de referencia).

Sin embargo, y como ya habrán visto en los medios, ya no somos lo que supuestamente fuimos, en nada. Y eso, obviamente, tenía que llegar también a este sector. Nada nuevo, en principio. Lo que resulta simplemente repugnante es la tranquilidad con la que se está admitiendo ya que para muchos “hacedores de política” (si es que incluso merecen el término) el compromiso con la erradicación de la pobreza y la desigualdad social era pura pantomima. Si no me creen, aquí tienen declaraciones públicas de un responsable de la cooperación descentralizada de mi tierra esta pasada semana. “Erradicar la pobreza ya no será prioritario“. ¿Para qué hacen falta tantas cumbres, tanta Declaración de París y tanta mandanga? Olvídese de la agenda internacional, de los consensos, de la Eficacia de la Ayuda. Ellos tienen El criterio claro: “el criterio para elegir los países prioritarios de cooperación es el de la emisión de emigrantes que llegan a nuestro territorio“. Bueno, hasta aquí, salvando la simpleza y con muchas reticencias, podríamos hasta discutir sobre el tema. Pero no, es más simple todavía, más crudo, y ahora más claro: “el objetivo es frenar la migración“.

Sincerándome con ustedes, he de confesar que ya estoy con los últimos cartuchos de fe en el sistema de cooperación (en sentido amplio, con todos sus actores en el ajo). El escenario se está reconvirtiendo, y más pronto que tarde (no sé si para bien, o para mal, o para todo lo contrario) vamos a tener que parafrasear a aquella vieja gloria de la democracia española: a la cooperación que viene “no la va a conocer ni la madre que la parió“.

Sin embargo, en uno de esos rayitos de esperanza, y sobre todo viendo estas lamentables declaraciones, quiero pensar que no toda la descentralizada en España es así, y que otras alternativas son posibles (hablaremos un poco de esto próximamente, en una entrada específica sobre el tema). Pero bueno, viendo a los tristes protagonistas de “la edad de oro de la cooperación” (como también se atreven a denominarla), la verdad cuesta.

Después de leer esta noticia desde luego sí se explica, y con razón, aquello de lo que hablábamos hace una semanas aquí mismo, sobre dejar la evaluación de lado en estos tiempos de crisis. Lógico, muy lógico.

Me llega por un amigo de la Universidad (¡grácias Álvaro!) el documento de “POSICIÓN ESPAÑOLA AL IV FORO DE ALTO NIVEL DE BUSAN“, en la práctica, el argumentario diplomático a defender por nuestro país en el próximo foro sobre la Ayuda al Desarrollo. No encuentro nada de interés sobre Evaluación, excepto una referencia al seguimiento de la Declaración de París.

Lo que sí encuentro son contradicciones, mucha tecno-jerga y, sobre todo, brindis al sol, algo tan propio de la Cooperación Internacional y de lo que España ha hecho gala estos años (con algunos aciertos, todo hay que decirlo…pero ya veremos el balance, y lo peor, el futuro próximo). Hay muchas muy graciosas, como las recomendaciones a los países del Sur sobre evasión de impuestos, control a las trasnacionales, redistribución de la riqueza, etc. Ya quisiera yo estas recomendaciones para mi propio país. Pero como este no pretende ser un espacio de análisis político general, menciono una algo más cercana a nuestro tema, que me ha llamado profundamente la atención.

A vueltas con la Gestión para Resultados de Desarrollo (ya saben, la versión más humana y más chévere de la Gestión basada en Resultados), aparece la siguiente afirmación:

Deben abordarse con prudencia aquellos enfoques que presenten riesgos tales como la focalización en intervenciones cuantificables o de corto plazo

Quiero pensar que lo de cuantificable y lo de corto plazo no pretenden ser sinónimo. ¿O sí? Pero EN EL SIGUIENTE PÁRRAFO afirma:

La implementación de la GpRD pasa por un alto grado de apropiación del país socio, y precisa de sistemas estadísticos y de información de calidad, así como un sistema de gestión pública basado en resultados

Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Cuantificamos o no? Y por cierto, qué bonito sería que España se aplicara las recetas que predica. ¿Dónde se puede acceder en la administración a datos de la AOD española de manera rápida, ágil y fiable? (hablo de datos, ya de resultados, como el chiste, ni hablamos) ¿Qué fue del glorioso intento de generar un sistema único de gestión de la información de la AOD española y favorecer el acceso a los/as ciudadanos/as?

Com deia la meua iaia “arrancá de macho, pará de burro“.

PD: Mejores y más críticas ideas al hilo de la AOD pueden encontrarlas en este documento de la Asociación Latinoamericana de Organizaciones de Promoción al Desarrollo – ALOP , que estos días circulaban en twitter algunos/as colegas

 

 

Esta semana se ha presentado la última versión del manual “Integrando Derechos Humanos y Equidad de Género en Evaluación – Hacia una Guía UNEG” (traducción libre del título Integrating Human Rights and Gender Equality in Evaluation – Towards UNEG Guidance). El pasado miércoles tuve la suerte de poder participar en el Webinar, en el que Belén Sanz, de ONU Mujeres, y Flaminia Minelli, de la Oficina del Alto comisionado para los Derechos Humanos, dieron las claves sobre la necesidad de esta guía, así como algunos de sus elementos más relevantes.

Se trata de un documento de 54 páginas, compacto y muy orientado a la práctica, en el que se pretende dar pistas de cómo hacer que nuestras evaluaciones de proyectos o programas incorporen de manera central estas dimensiones. Si usted está buscando un documento académico y sesudo, esta no es su fuente. Y creo que es uno de sus más importantes aciertos: no inventamos nuevas metodologías, aplicamos “lentes de género” y “lentes de derechos humanos” a los procesos de evaluación. Por ello, si lo consultan verán que el manual repasa las fases principales de una evaluación, subrayando a qué es importante poner atención para que dicho proceso sea más comprehensivo, y por tanto más útil.

En un primer vistazo, y a falta de un análisis más en profundidad, y sobre todo, de “probarlo” en la práctica, me llaman la atención un par de aspectos. Una primera cuestión metodológica, relacionada con la elección de métodos. El manual hace una apuesta explícita por un enfoque mixto, combinando cuantitativo y cualitativo. Más allá de parecer un simplismo o una perogrullada, creo que conlleva una carga importante de significado. Se está afirmando toda una tesis: no se puede hacer una evaluación útil en términos de derechos humanos y equidad de género si no se emplea un enfoque mixto. Así leído, suena más a declaración de intenciones, ¿verdad? El debate metodológico en Evaluación sigue abierto, y hay pugnas interesantes, así que este aporte me parece más que significativo, sobre todo viniendo de UNEG. No obstante, quedamos a la espera de ver cómo se desarrolla esta parte en la versión más completa, que está anunciada para 2012.

Una segunda cuestión, quizá en parte metodológica pero más centrada en el uso de la evaluación. Viendo el énfasis dado en el documento a las diferentes fases, se observa un gran interés por los aspectos previos, en especial por la evaluabilidad (en este caso, obviamente, expresada en términos de derechos humanos y equidad de género), y por el contrario, muy breves menciones a lo relacionado con la difusión de resultados, uso de recomendaciones, etc. Del primer aspecto me queda una duda al estilo “el huevo y la gallina”: si las intervenciones resultan no evaluables en términos de derechos humanos/equidad de género, y por tanto, no las llevamos a cabo, ¿cómo realimentamos los procesos de re-diseño para mejorar los proyectos en este sentido?. Y del segundo, sobre el uso y la difusión de resultados, de nuevo quedaría a la espera de ver la Guía completa que está por salir el año que viene, pero creo que ahí tenemos un gran talón de Aquiles, en especial en cuestiones de resistencia al cambio en los actores involucrados. La experiencia ya nos dice que una cosa es lo que recomienda el evaluador en su informe (el papel lo aguante casi todo), y otra muy distinta qué es lo que cambia (a mejor) como consecuencia de su uso. En el caso de los derechos humanos y la equidad de género, me parece más importante todavía, porque a diferencia de otras cuestiones, seguramente las recomendaciones en este sentido toquen, por ejemplo, cimientos institucionales o valores clave de la cultura organizacional de los implicados.

En cualquier caso, un aporte necesario que seguro va a resultarnos de mucha ayuda para ponernos esas “lentes” en nuestras evaluaciones. Ah, se me olvidaba, como es habitual, el documento está en inglés, pero afortunadamente habrá versión en español (y otras lenguas) próximamente, o al menos así nos lo han prometido ;-)

 

 

 

La Cooperación al Desarrollo de la Generalitat Valenciana elimina de sus funciones cualquier referencia a seguimiento o evaluación en su enésima reestructuración. Así de simple, así de contundente, y así de peligroso. Y si no me creen, lean ustedes mismos el nuevo Reglamento Orgánico y Funcional de la recién estrenada Conselleria de Justicia y Bienestar Social, que ahora incluye las competencias de Cooperación para el Desarrollo (para ahorrarles trabajo, artículo 12, páginas 11 y 12).

Probablemente este comentario pueda parecer un hilado demasiado fino. Sin embargo, más allá de la preocupación que puede suscitarnos a los y las que trabajamos directamente en Evaluación, y más concretamente en Evaluación de la Cooperación para el Desarrollo, creo que es un aporte más al empobrecimiento de las políticas públicas, y en especial a la de Cooperación Internacional en España.

A principios de año, un ex-técnico de la Dirección General de Cooperación al Desarrollo (uso esta denominación por razones didácticas, aunque ha cambiado varias veces de nombre durante los últimos años -interesante indicador, por otra parte-) publicaba un contundente artículo en uno de los diarios locales de mayor tirada sobre la deriva de la cooperación para el desarrollo de la Generalitat Valenciana. Si bien en algunas propuestas operativas, especialmente las relativas a evaluación, no coincido con el autor, no puedo estar más de acuerdo con el sentimiento general que transmite. Deriva ésta que en el área de Evaluación he podido comprobar en primera persona, desde el corte injustificable de proyectos de investigación en evaluación a la Universidad, hasta el bloqueo y el ninguneo constante a toda iniciativa de mejora en procesos y protocolos de seguimiento y evaluación dentro de la propia administración. Eso sin entrar en toda la ola de corrupción que ha rodeado a la gestión de la ayuda al desarrollo valenciana durante los últimos años (un buen amigo se molestó en recopilar todos los artículos de prensa publicados durante Octubre de 2010, en relación a estos escándalos, y fueron cerca de 200, entre prensa local y estatal).

Así, seguramente este nuevo capítulo no es más que la continuidad de esa deriva. De nada sirve que se haya venido trabajando por primera vez un espacio de participación de los actores de cooperación como es el Grupo de Trabajo en Evaluación (emanado del Consell Asesor de Cooperació), o que también por primera vez se cuente con personal técnico en la administración dedicado exclusivamente a la función de evaluación. ¿Falta de criterio? ¿Aleatoriedad? Seguramente una parte sea debido a ello. Pero a estas alturas, y con la que está cayendo, da que pensar.

Error garrafal, no obstante. Y ridículo absoluto, una vez más. Se está elaborando el informe de evaluación del Plan Director de la Cooperación Valenciana, encargado a una “empresa consultora de gran prestigio” (cito textualmente palabras de funcionarios responsables de la Dirección General), por supuesto sin concurso público, con nocturnidad y a precio de saldo. Pero no se preocupen, el informe no hablará de esto, pero sí nos dirá que, en líneas generales, la cooperación valenciana es exitosa, cumple con los estándares de la OCDE y es pionera en la promoción del codesarrollo. Y total, estos pequeños detalles son cuestiones menores, que vendrán en el apartado de recomendaciones, en letra pequeña.

Abro esta nueva temporada de publicación con la bienvenida a la blogosfera de un nuevo sitio que promete muchas lecturas interesantes, pero sobre todo desafiantes. Con el sugerente título Al Borde del Caos: Desarrollo, Evaluación, Complejidad, sale hoy al espacio una publicación de Pablo Rodriguez Bilella, profesor universitario, investigador social y uno de los miembros de la comunidad internacional de evaluadores más activos en la red, en eso que se ha venido en llamar la web 2.0.

En EVALUATECA hemos tenido la suerte de contar con algunos de sus comentarios y aportaciones. También, en lo personal, he tenido el privilegio de contar con su presencia entre nosotros en España, y compartir algunas locuras experimentales, como la pasada Cesta de Aprendizajes, que comentamos en entradas de la anterior temporada, y de cuyos resultados próximamente volcaremos más madera.

No le deseo buena suerte, porque a la gente brillante como Pablo no le hace falta para que esta aventura salga bien. Le deseo mucha paciencia y mucha constancia, que desde nuestra humilde experiencia en la blogosfera, es lo que más falta hace  para darle vida a un blog. Y sobre todo, deseo que esta aventura dure mucho, estoy seguro de que vamos a descubrir nuevas cosas y a debatir mucho más Al Borde del Caos.

Háganme caso. Síganlo, en la web, en su lector de noticias habitual, y si no le tienen miedo a la velocidad, en su tuiter ;-)

Los visitantes de EVALUATECA

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.