En estos días, mientras trabajo en una evaluación en la que en más de una ocasión se me ha recordado la importancia de valorar los efectos generados por el proyecto evaluado, así como la contribución de la institución a dichos cambios, es inevitable repensar una vez más sobre el giro del discurso evaluativo hacia los manidos “resultados“. Gestión basada en resultados, para resultados de desarrollo, resultados e impactos…una amalgama de argumentos que, en mi opinión, incluyen planteamientos de base muy distintos.

Recomiendo esta entrada de Owen abroad, titulada “Siete preocupaciones sobre enfocar en resultados, y cómo manejarlas“. Desde una perspectiva crítica sobre la reduccionismo de una parte de las corrientes que apuntan a resultados (insisto, creo que no son todas, y que bajo este paraguas hay diversidad e incluso divergencia), el artículo hace una revisión sobre la importancia de tomarse el discurso en serio y buscar el modo de conjugar los diferentes intereses que apuntan los dichosos “resultados”. En un escenario de crisis internacional, marcado entre otras muchas cosas por la recomposición de la llamada “Arquitectura de la Ayuda”, hay que entender el valor simbólico de los Resultados de esa ayuda y de quien la maneja (agencias públicas y privadas, ONG, sistemas nacionales de países receptores…).

Creo que el planteamiento es valiente: urge un replanteamiento total, no una evolución más o menos amigable. Hacer de la Ayuda una estrategia que aporte significativamente a la lucha contra la pobreza y la promoción de un desarrollo más equitativo y más sostenible requiere de la ruptura con algunos de los lastres todavía enquistados en la estructura. En caso contrario estamos hablando de una superposición de otra tarea más a la maquinaria existente, y como resultado (valga la redundancia) sólo obtendremos desidia, como ya estamos observando. Muchos/as profesionales del desarrollo no entienden el valor añadido (quizá además no lo tiene) de devanarse los sesos con más matrices para elucubrar su contribución, pero sin sacrificar un milímetro el cumplimiento de un plan rígido, preestablecido y centrado en su protagonismo como agente de cambio, no en sus socios.

De lo que no estoy tan seguro es de los medios. No puedo evitar preguntarme una vez más qué se entiende por evaluación de impacto “rigurosa”. De hecho, no sé si todos/as entendemos y buscamos lo mismo el mirar hacia el “impacto”. Entiéndaseme bien, no estoy negando su importancia, pero como diría mi buen amigo y admirado Mauri, “no sé si todos estamos claros”. En cualquier caso, cada vez más me convenzo de que la Evaluación es el aporte crítico, la llave -si es que la hay- para desencadenar el cambio de planteamiento. Pero para usar la llave necesitamos una mano con convicción para abrir la puerta. Necesitamos Capacidades de evaluación.

HDN - SIEF

(Fuente: SIEF website – World Bank)

Tras algo más de cuatro años de funcionamiento, y con su final próximo, en junio de 2012, el Fondo Español para Evaluaciones de Impacto presenta en nuestro país algunos resultados del trabajo realizado. Será en Madrid los próximos 25 y 26 de abril, bajo el título “Efectividad en programas de empleo, salud y educación“.

España apoyó en 2007 la constitución de este fondo en el Banco Mundial para contribuir a la realización de evaluaciones de impacto de programas innovadores apoyados por el propio Banco mediante sus instrumentos habituales, así como al desarrollo de las capacidades sobre evaluación de impacto y desarrollo humano.

Aunque a día de hoy no conocemos más detalles del programa, en la conferencia participarán como ponentes representantes del la Administración General del Estado, el Banco Mundial y de la comunidad académica española. Los organizadores pretenden así compartir las  experiencias y las lecciones aprendidas con esta iniciativa, pero también favorecer el debate y poder compartir ideas sobre la mejor aplicación al sistema español de los resultados obtenidos por el fondo y sobre los desafíos y oportunidades que presenta la evaluación de impacto.  El acto se celebrará en el Salón de Actos de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

Animo a las/os que puedan a participar, hay pocas iniciativas como esta a las que tengamos acceso en España, y en este caso a partir de una experiencia promovida por el propio Estado español. Ya hicimos referencia en EVALUATECA a esta apuesta que realizó el anterior gobierno. Si bien entonces discrepaba (y me mantengo en el argumento) sobre la oportunidad de priorizarla frente a otras grandes carencias en la cultura de evaluación de nuestro país (y en especial en el sector de la Cooperación al Desarrollo, oficial y no oficial), sin duda era una iniciativa interesante y con un gran potencial de aprendizaje. Ojala este espacio de socialización que ahora se propone contribuya a tal fin.

Mi labor docente en la Universidad Politécnica de Valencia está ligada desde hace más de una década al Project Management (PM). Siempre ha sido una continua dialéctica la confrontación entre las técnicas, instrumentos e incluso la filosofía del PM, y todo lo bebido del la gestión en el mundo del Desarrollo. Y frente a lo que pudiera parecer, no está todo resuelto. ¿Son necesarias las técnicas de PM en los proyectos de Ayuda al Desarrollo? ¿Son compatibles la participación, la trasnformación social, el empoderamiento de los más desfavorecidos, con la gestión técnica profesional? ¿Ayuda el PM a una evaluación últil en términos de mejora y aprendizaje de las organizaciones?

Para seguir pensando y reflexionando en estas y otras cuestiones, hemos organizado un WEBINAR, es decir, una Conferencia On Line, con el sugerente título de “Estrategias del Project Management en la Ayuda al Desarrollo: potencialidades y limitaciones para una gestión responsable de las intervenciones“. Nos facilitará la reflexión José Antonio Monje, coordinador regional de Monitoreo y Evaluación para América Latina y Caribe de Save the Children. La cita: el próximo viernes 30 de marzo, a las 17 horas (GMT +1, Valencia, España) (si quiere conocer la hora de inicio en su localidad, puedo hacerlo aquí). La conferencia forma parte del programa Ágora Global del Máster Universitario en Cooperación al Desarrollo, que en su especialización de Gestión de Proyectos y Procesos de Desarrollo se imparte en la UPV.

Para los que no lo conozcan, José Antonio es un activo miembro de la comunidad evaluadora en español, especialmente en el mundo de las redes sociales. Como en estas cosas es obligado y recomendable hablar de la trayectoria de los/as ponentes, les cuento que José Antonio es especialista en gestión, diseño, seguimiento y evaluación de proyectos de cooperación al desarrollo e inversión social pública, con amplia experiencia en gestión de proyectos en diversos países de América Latina (Ecuador, Perú, Bolivia, Cuba, Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Brasil) y Norte de África (Argelia, Sahara Occidental, Mauritania), habiendo trabajado para organizaciones como CARE, ITDG, SOS Kinderdorf International, Caritas Española y Fundación Mundubat. Ha sido asesor de alta dirección en el Despacho Ministerial de Salud Pública en la República del Perú. José Antonio es Antropólogo Social. Cuenta con el Diploma de Estudios Avanzados (DEA) y es candidato a Doctor en Dirección de Proyectos (Universidad de Zaragoza, España). Ha cursado asimismo el Máster in Project Management de la Universitat Ramon Llull.

El Webinar lo implementamos en la plataforma Policonecta de la UPV. Se trata de una sencilla plataforma para formación online síncrona y para trabajo colaborativo. La participación es gratuita y abierta a cualquier profesional que quiera participar. Si les gusta la idea, les dejo las instrucciones para acceder al sistema:

  • Durante una hora antes del inicio de la actividad, conéctese al sistema en la dirección http://policonecta.adobeconnect.com/cfp1
  • Acceda como invitado. Se le solicitará que indique un nombre para ser identificado en la sesión. Durante la sesión podrá participar durante la ronda de preguntas al ponente, bien por medio de la herramienta chat, bien realizando su pregunta mediante su micrónofo. Para reducir la posibilidad de que tenga problemas en el momento de la conexión, le sugerimos que pruebe si su sistema está correctamente configurado para usar este servicio. Puede hacerlo cómodamente accediendo a la siguiente dirección: https://policonecta.adobeconnect.com/common/help/es/support/meeting_test.htm
  • Si nunca ha empleado un sistema de Web-conferencing de este tipo, le sugerimos que consulte este tutorial en video: http://www.adobe.com/es/products/acrobatconnectpro/demo/

Les espero en línea el viernes.

ACTUALIZACIÓN 31/03/2012: Gracias a todas/os las/os participantes. Al final fuimos unos 50 entre las/os presenciales y las/os virtuales. A las/os que se conectaron remotamente, mis más sinceras disculpas por las dificultades técnicas. Estamos afinando la herramienta…y nos estamos afinando nosotros también, que falta nos hace. Esperemos seguir próximamente con más seminarios, más temas, más debate.

Creo que no es un secreto mi debilidad por la AEA (Sociedad Americana de Evaluación) en cuanto a qué hace y cómo hace en Evaluación, y en especial qué rol juega en el sector. Será, seguramente, porque no puede ser de otro modo con iniciativas como AEA365. Ya hemos comentado alguna vez en EVALUATECA que estas cosas de las redes sociales en Internet no parecían estar permeando bien en ciertas áreas, donde por otra parte podrían tener un impacto realmente sorprendente. A mi juicio, este es uno de esos casos de éxito.

AEA365: A Tip-a-Day by and for Evaluators es una iniciativa de blogging sobre Evaluación, en la que podemos encontrar entradas de muy diferente naturaleza: temas de reflexión/discusión de actualidad, herramientas innovadoras, herramientas no tan nuevas pero en una introducción amigable, recursos didácticos, etc. Hay un elemento distintivo, donde reside su éxito: es y está hecho por y para la red social de evaluadores/as y para los/as interesados. A mi juicio, estas son las tres claves que lo explican:

  • Frecuencia: todos los días hay información (de ahí el 365, para el/la que no lo hubiera descubierto todavía ;-) ). El blog está muy vivo, y eso es algo muy fácil de decir y difícil de hacer en un sector que no tiene naturaleza periodística, en el que no pasan cosas “impactantes” mediáticamente cada día, que en definitiva no es por sí misma un área con la inmediatez que representa la Red.
  • Contribución colectiva: la gran mayoría de contenido es creada por evaluadores/as, especialistas, interesados/as en el tema, que lanzan sus propuestas. En este sentido, la gestión de la información y la moderación para dar ritmo es clave, y en eso creo que la labor de Susan Kistler es fundamental.
  • Frescura: el formato es muy claro, muy conciso, muy “píldora”, lo que no implica que no se toquen temas de calado. Creo que en el diseño del sitio, AEA ha entendido el lenguaje blog muy bien.

En definitiva, me parece una fuente muy recomendable en estos tiempos. Y creo que es un camino por el que vamos a ir transitando en Evaluación, más pronto que tarde. Es más, creo que quien no transite por él, se quedará un tanto varado muy pronto. Aunque bueno, qué va a decir en este sentido alguien que bloguea, tuitea, etc., ¿verdad?

Espero que nadie piense que escribo todo esto porque hoy AEA365 publica una entrada que me pidieron sobre EVALUATECA y sobre mi experiencia de blogueo en Evaluación en habla hispana. Prometo que ya tenía pensado escribir sobre ello hace tiempo (¡tengo testigos!, aunque también han escrito en AEA365, quizá eso los inhabilita ;-) ).

Como  limitante para nosotros/as, como casi siempre: la lengua de uso es el inglés. En nuestro ámbito idiomático están surgiendo también experiencias interesantes en este sentido, como los debates temáticos en la red social de ReLAC. He tenido la oportunidad de participar puntualmente en alguno de ellos, como el de Género, Derechos Humanos y Evaluación, con mucha y muy variada participación y magníficamente moderado por las/os compañeras/os de Inclusión y Equidad desde Chile. Pero creo que sigue siendo un formato muy 1.0: aunque da ciertas ventajas como la profundidad de las discusiones, es complicado mantener el ritmo, para lo cual el trabajo de los/as facilitadores/as es crítico.

Así que, ¿para cuándo un ReLAC365? Ahí dejo el guante.

El Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE acaba de publicar el informe sobre la Cooperación Española, como parte de las revisiones por pares que realizan sobre los donantes miembros de este club cada cuatro años. Aquí pueden consultar el resumen ejecutivo con los principales hallazgos y recomendaciones, y si todavía tienen ganas y nada mejor que hacer, aquí pueden descargarse la versión completa (sí, lo han adivinado, está en inglés).

Si les soy sincero, nunca le he tenido demasiada fe a este informe. No he tenido el privilegio de participar en ninguno de los procesos de consulta (bueno, algo negativo tenía que tener la independencia), pero sí de contrastarlo con mis propias vivencias y las de otros y otras colegas de profesión. Y la verdad, siempre hemos notado un importante grado de complacencia. No en vano se trata de una “evaluación entre pares”. Pares que tienen importantes intereses cruzados, por lo que el principio básico de independencia en una evaluación con un importante componente/lectura sumativo/a queda en grave entredicho. Recuerdo más de cerca el proceso de revisión del 2002 (ya hablamos de casi una década), en la que la región donde vivo fue elegida como un caso de estudio, para inferir cómo era la Cooperación Descentralizada. Y ya ven en lo que nos hemos convertido…

Así pues, cuando uno lee una valoración crítica o al menos poco “polite” en este informe, empieza a pensar que quizá, sólo quizá, si se atreven a poner algo así de un amigo, es que va en serio. Como no podía ser de otro modo, le he puesto un poco más de atención a lo relativo a la Evaluación. Compruebo que la percepción compartida con colegas del sector también es percibida por los “reviewers”: la presencia de la evaluación ha crecido principalmente por la obligatoriedad de evaluar proyectos que los receptores de financiación pública (básicamente ONG) han tenido estos años:

“Much of this sharp increase is a consequence of a requirement for all NGO agreements above a certain value to be evaluated”

(mucho de este importante incremento es una consecuencia del requerimiento en todos los acuerdos con ONG de evaluar aquellos por encima de un determinado monto)

¿Genera este incremento mayor cultura de evaluación? Sin duda, si no hacemos evaluaciones nunca aprenderemos, es como patinar o ir en bicicleta. El problema es por qué lo hacemos. Porque si el incentivo único es cumplir un requerimiento, sin duda la capacidad de generar aprendizaje y mejora de las acciones usando los resultados de esas evaluaciones es mínima, tendiendo a nula. Ello, por supuesto, sin contar con la degradación de la función de evaluación y, como consecuencia de su calidad técnica y su capacidad de innovación. El informe revela este sentimiento, en perlas como ésta:

monitoring still tended to give more weight to how money was spent, as the agency lacked the right indicators to measure results and impact

(el monitoreo sigue tendiendo a dar más importancia a cómo se gasta el dinero, dado que la agencia (AECID) carece de los indicadores para medir resultados e impactos”)

Esta sencilla pero contundente sentencia representa la razón última de las cosas, más allá de complejos conceptos que cada día se van incorporando al acervo cultural de los y las profesionales del desarrollo. Escribir en un papel el “compromiso por” es simplemente eso, palabras en un papel. Se las lleva menos que las que se dicen al viento, pero acaban olvidándose. Y eso es, sencillamente, lo que le ha pasado a nuestra Ayuda al Desarrollo. Hemos sido víctimas de un error tan básico en Cooperación como reiterado. A nadie se le ocurre ya pensar en proyectos de Desarrollo que no cuenten con la gente, con todos y todas, y especialmente con los y las protagonistas de la historia. Tampoco creeemos ya en las recetas escritas desde arriba, ni en las soluciones milagrosas que llevan el progreso en tiempo récord. Sin embargo, eso mismo era el Plan Director de la Cooperación Española 2009-2012, una invención, una entelequia, una creencia ilusoria. Un ejercicio académico manejado por pocas manos para su propia gloria, y al servicio de intereses políticos de imagen exterior.

Las consecuencias de todo ello: desconfianza. Desconfianza en que la Evaluación puede ir más allá de la función burocrática. Y en el escenario económico y político tan dantesco que vivimos, con mayor razón. Que no nos extrañe que gracias a este malabarismo planificador y evaluativo pensado desde arriba, desde pocas manos y con intereses particulares, nos tengamos que conformar con poco o ningún presupuesto para evaluación y mejora desde el sector público, con la vuelta a herramientas de auditoría y control financiero y que el desarrollo venga “por añadidura” o “por teoría del goteo”. A soportar a los nuevos responsables ortodoxos usando el poderoso “ya te lo dije, esto no funcionaría”.

Por si fuera poco, nada aprenderemos como nada hemos aprendido. En el informe que les contaba hecho en 2002, ya se le decía a la Ayuda Española que tenía que definir criterios explícitos para justificar su planificación, la elección de prioridades geográficas, sectoriales, instrumentos, etc. Casi diez años después, vuelven a decirle lo mismo. Y los responsables “se irán de rositas” (como decimos por acá), pues tendrán la “suerte” de que podrán seguir usando esa estrategia tan suya de las “atribuciones externas”, como dicen los psicólogos. Vamos, echarle la culpa a otros, al clima, o como en este caso, a la crisis y al cambio de gobierno.

Ya saben, si es que la culpa de todo…la tiene Yoko Ono

 

Hace unos días, Pablo Rodríguez publicaba un recomendable artículo sobre la Web 2.0 en nuestro sector. Es un tema en el que creo que nos estamos quedando algo atrás si comparamos con otros ámbitos profesionales. El aprovechamiento del potencial de las TIC, de las Redes Sociales, etc. para la mejor de nuestro desempeño, y en última instancia, para la mejora de la calidad de lo que hacemos, es simplemente tremendo, y a mi juicio le estamos sacando poco jugo, incluso a veces un jugo algo “amargo”.

Algunos ejemplos en esta línea. Si hace unos días comentaba en otro artículo lo interesante de la Conferencia de AEA como punto neurálgico anual en nuestro sector, incluso a nivel internacional, creo que en el caso de la galaxia 2.0 nuestros queridos y respetados “amigos americanos” suspenden. Fui uno de los que intentó seguir el evento aquellos días, apoyándome en lo que pudiera venir “a distancia”. Por el elevado número de asistentes (varios miles, se dice pronto), así como por la importante penetración de Internet en EEUU, elucubré que habría una auténtica avalancha de, por ejemplo, tuiteos sobre las conferencias, intercambio de enlaces con materiales de las ponencias de las muchísimas líneas que hay, streaming por parte de la organización (al menos de los plenarios), podcast, discusiones en FaceBook. Error. Apenas algunos tuiteos con el hastag “oficial”, y poco más.

En esto, me enorgullece poner un contraejemplo más cercano. En estos días también ha tenido lugar la Conferencia Bianual de la Sociedad Española de Evaluación, celebrada en Sevilla y que en realidad hubo que cambiar de fechas por el adelanto electoral en mi país (ya saben, sería una de esas hipótesis del Marco Lógico que uno piensa que nunca van a pasar…y pasan ;-) ). Con todas las limitaciones técnicas y presupuestarias propias de los tiempos tan malos que estamos viviendo, desde la SEE se hizo un gran esfuerzo por volcar el máximo posible de información en las Redes Sociales. También se ha puesto a disposición parte de los plenarios en formato audio. Les invito a echar un vistazo, creo que hay cosas bien interesantes. Vaya por delante que aunque no he estado implicado en la organización de este evento en particular (por motivos de trabajo), formo parte de la Junta Directiva de esta institución. Pero, con sinceridad, lo digo de la manera más objetiva posible (en EVALUATECA también he sido crítico con otras actividades de la SEE, pueden leerlo aquí por ejemplo)

Clausura de la VII Conferencia Bianual SEE

De un tiempo a esta parte, gracias sobre todo a colegas evaluativos/as de la blogosfera/tuitesfera (y por tanto, también a la tecnología que emplean, y muy bien por cierto) estoy descubriendo información muy interesante de cosas que se están haciendo por ahí en el sector, y que muchas veces pienso que no habría llegado a ellas de otro modo. La ventaja de esta tecnología en las redes sociales es -manejada con cierta lógica y mucho orden- que el flujo de información no sólo se intensifica en volumen, sino en calidad. Seguir a gente que te interesa te lleva a que casi toda la información que te llegue sea muy interesante para ti. Algo que parece de sentido común, pero que con las nuevas tecnologías simplemente sigue una dinámica exponencial.

Estoy empezando incluso a llegar a un nivel altísimo de saturación, pero de información de calidad. ¿Tendré que poner el listón de “calidad” (o utilidad) más alto? ¿Tendré que dormir menos? ¿Ver menos a los/as amigos/as? ;-)

Hoy empieza en Anaheim (California, EEUU) la edición número 25 de la Conferencia Anual de la Sociedad Americana de Evaluación (ya saben, entiéndase “americana” desde la óptica de los/as estadounidenses). Sin duda alguna, el evento anual que reúne a lo más granado de la comunidad evaluadora, no sólo de EEUU (que es una gran parte) sino también del resto del mundo. Académicos/as, responsables de instituciones públicas nacionales e internacionales, responsables de ONG, consultores/as, editoriales, etc., se encuentran durante 4 días, siempre a principios de Noviembre, para compartir los últimos debates, las novedades, en definitiva, lo que se “cuece” en el sector.

He tenido la inmensa suerte de poder participar en tres ocasiones, 2001 (St. Louis), 2003 (Reno) y 2005 (Toronto, conjunta con la Sociedad Canadiense, que eso sí fue, en términos numéricos, una barbaridad). La dimensión del evento es tal que, la verdad, abruma. Miren si no los números estimados de la de este año: 2.500 participantes, más de 600 comunicaciones. Recuerdo que repasarse el programa e identificar las sesiones a las que interesaba ir cada día, requería casi de una tarde de planificación con aquel monstruo (vean si no el programa de este año aquí).

A pesar de las dimensiones, creo que es un modelo de Conferencia muy interesante y muy útil para los/as que trabajamos en el sector. Guarda un buen equilibrio entre lo “académico” y lo “profesional” (no es un Congreso científico al uso, ni mucho menos), se cuida muchísimo la interacción entre los/as participantes (muchos espacios de intercambio, actividades sociales para favorecer los contactos, “feria de empleos“, etc.) y el ambiente es realmente horizontal. Cuando vienes del mundo académico, como es mi caso, cuesta creer que en un foro de este tipo te sientes a cenar y tengas a un referente mundial como por ejemplo Michael Patton departiendo tranquilamente.

Ah, y el precio de inscripción, un limitante muy habitual en estas cosas, es muy bajo (la opción más cara, pagar in situ y si ser miembro de AEA, son 345 USD). La estrategia, por lo que me contaron una vez (y pude comprobar en directo), es minimizar costes al límite, a un extremo que en ocasiones me llegó a parece extremadamente austero. Una anécdota: en 2005 (no hace tanto) en las salas de presentación no había cañón de proyección de video, a no ser que alguien llevara o que los panelistas se hubieran puesto previamente de acuerdo y lo alquilaran; recuerdo también que cosas como fotocopias para los asistentes las llevaba el propio presentador si quería. No tengo el dato, pero haciendo unos sencillos números dudo mucho que AEA gane mucho dinero con el evento. Seguro que la estrategia le reporta otros beneficios de otro modo (siendo, por ejemplo, la sociedad de evaluación líder en el mundo, con diferencia).

Si alguna vez tienen la oportunidad, ni lo duden. Algo que hay que reconocerle a la AEA ha sido su vocación internacionalista, intentando facilitar la asistencia de profesionales de todo el mundo, en especial los/as profesionales de países del Sur (estos/as últimos mediante una simpática actividad de recaudación de fondos, una subasta “silenciosa”, que además resulta siendo la estrella de la agenda social de la semana).

Para los/as que no hemos podido asistir esta vez, quizá por medio de las redes sociales podamos captar algo de lo que se cuece por California estos días. En twitter, mediante la cuenta oficial de AEA (@aeaweb), y mediante los comentarios de los/as asistentes con la etiqueta (hastag) #eval11. No sé si habrá alguna retransmisión en streaming o grabaciones de las conferencias principales para verlas en diferido. ¡Ojala!

Seguimos a vueltas con el desarrollo de capacidades de evaluación, pendientes (y participando en la medida que se pueda) del taller de trabajo para el desarrollo de una norma ISO que comentábamos estos días. Parece que el tema ha despertado interés en blogosfera, tuitesfera, listesfera o como le quieran llamar a nuestra discusión en línea.

De lo que hemos podido ir debatiendo sobre conclusiones del taller, se han abordado temas mucho interés y que darían, cada uno de ellos, para una entrada exclusiva. Extraigo algunos de ellos que me parecen relevantes y que también hemos tratado en EVALUATECA en algunas ocasiones.

En la segunda sesión de taller se hizo un dibujo de las concepciones actuales que rondan sobre el tema, y creo que coinciden mucho con la parcepción que se tuvo en la discusión paralela en la lista de ReLAC: hay una visión reduccionista y con bajo nivel de apropiación del concepto por parte de todos los actores implicados. Frases como “Tiene una agenda impulsada por los donantes“, “Es impuesta externamente“, “Se confunde con la formación (training)” o “Es acerca de la capacitación de los funcionarios públicos, sin otros actores relevantes” parecen definir la visión más extendida, sin duda no es  la deseable. Por oposición, podríamos pensar, de cara a un estándar, que la referencia debiera ser lo contrario: capacidades frente a conocimientos, apropiación frente a imposición, aprendizaje frente a cumplimiento. Un resumen breve, de nuevo, podemos escucharlo en boca de otro de los participantes, Alexey Kuzmin, uno de los máximos impulsores de la cultura de evaluación en la Comunidad de Estados Independientes (ex-repúblicas soviéticas):

Por cierto, por cortesía de Alexey, pueden ver en su (más que recomendable) blog de evaluación el resultado de una de las herramientas empleadas en el taller: un mapa mental sobre el concepto de Desarrollo de Capacidades de Evaluación.

En la tercera sesión, continuando con la visión comentada anteriormente, se ha dado un paso en la conceptualización del Desarrollo de Capacidades de Evaluación que sería desarrollado (valga la redundancia) en la norma. Un par de claves destacaría en esta línea. En primer lugar, el establecimiento de principios básicos, que como dicen los participantes “trascienden al proceso”: apropiación/propiedad (siempre díficil traducir “Ownership”), relevancia, sistémico, propositivo-flexible y sostenible.  Me parece interesante que se incluya lo “sistémico” (quiero pensar que se refieren a enfoque de sistemas, como abordaje de lo complejo -no en vano está Bob Williams moderando-), pues le da al proceso el empaque que veníamos comentando: una conceptualización amplia, que da importancia a la multiplicidad de actores,  relaciones y momentos (dinámica del sistema).  A mi juicio, una acertada actualización. Aquí pueden ver un breve comentario sobre las bondades de la idea, a cargo de otro de los participantes, el especialista holandés Wouter Rijneveld:

Y en segundo lugar, algo que creo que calmará a más de un/a escéptico/a. Se habla de la no vinculación del Desarrollo de Capacidades a un enfoque específico de Evaluación. Como dice el gran Bob Picciotto, en estos tiempos de guerra de paradigmas, es bueno el reconocimiento de que cabe más de un enfoque (dominante). Me parece un buen punto de partida. Ahora bien, me pregunto cómo se articulará en la norma (si es que no se deja simplemente en abierto) la necesidad de conocer, o de usar, o de instalar cierta capacidad de uso de conceptos de evaluación que son más propios de unos enfoques que de otros. ¿Será necesario siempre usar indicadores? ¿Pensaremos siempre en resultados? ¿Será imperativo incorporar la participación en todas las evaluaciones?

Hay un detalle que me gustaría señalar, y que creo que es una buena muestra de cómo están cambiando las cosas…pero de lo mucho que nos queda a la comunidad evaluadora por andar. Hoy los participantes del taller han dedicado un espacio en su agenda para presentar y debatir comentarios vertidos en paralelo en las redes sociales. Buenísima noticia, y buenísimo el criterio de los organizadores. Yo en particular es la priemra vez que veo que una actividad internacional sobre evaluación maneja aportes en tiempo real de twitter, facebook, foros, etc. Ojala se pueda mantener el pulso del debate, y sobre todo, como pedían en las redes, un proceso “post-Ginebra”.

Durante estos días está teniendo lugar una actividad en Ginebra, que si bien puede haber pasado algo desapercibida en la comunidad internacional de evaluación (y en especial en la comunidad hispanoparlante), puede ser el germen de algo realmente importante en el futuro de nuestra profesión.

Hablamos del taller para impulsar el proceso de creación de un Estándar para el Desarrollo de Capacidades de Evaluación. Se trata de un primer encuentro de profesionales pertenecientes a instituciones y redes internacionales de evaluación, con el objetivo de trazar los pasos para arrancar con el proceso formal de desarrollo de un estándar dentro de ISO (International Organization for Standarization). A riesgo de simplificar en exceso, pero para que se hagan una idea de la dimensión del asunto, estamos hablando de la institución internacional que entre otras cosas sostiene referencias como los estándares de Gestión de Calidad (las famosas normas ISO 9000, elemento absolutamente básico de calidad para el sector empresarial, y también para instituciones públicas y privadas no lucrativas), Gestión Ambiental, y un larguísimo etcétera. La actividad ha sido impulsada por un grupo de profesionales de la evaluación (me atrevería a decir de locos/as geniales) que forman el Evaluation Capacity Development Group, con Karen Russon a la cabeza, y está siendo dinamizada por el maestro Bob Williams.

Para los/as que no podemos estar presentes en la preciosa Suiza, el ECDG nos pone a disposición las redes sociales para participar y aportar ideas al respecto. Toda la información, programa, documentos de trabajo, etc., está disponible aquí (en inglés). También podemos seguir los avances, distribuir la información y aportar mediante twitter (@ecdgupdates , o con el hastag #ECDG) o en su página de Facebook. Creo que desde la comunidad de evaluadores/as en español tenemos mucho que decir y que aportar en este proceso, así que animo a toda/os las/os compañeras/os a seguir el taller, usar las redes, hablar del tema en nuestros foros.

Y para muestra de las facilidades que comentaba, un botón, como dicen en mi tierra: un resumen de lo acontecido hoy contado por uno de sus protagonistas,  ni más ni menos que Donald Yarbrough, actual presidente del JCSEE (Joint Committee on Standards for Educational Evaluation, sin duda la referencia histórica con mayúsculas en estándares de evaluación, y por supuesto un actor clave en este proceso).

Ya decía Schumacher en los setenta que “lo pequeño es hermoso“. En nuestros días, una idea como ésta, por pequeña que sea, solo necesita ser buena para correr como la pólvora por las redes y hacerse presente, cambiar el mundo a mejor, aunque sea un poquito. ¿Se apuntan?

España en su conjunto ha crecido en los últimos años como donante internacional. Esto no es una opinión, es un hecho, sólo hay que comprobar los datos de la OCDE a este respecto. No voy entrar aquí en el análisis sobre este proceso, por lo complejo (no es sólo una cuestión de cantidades) y porque no es objeto de este artículo ni si quiera de EVALUATECA (aunque en el blog le tenemos un cariño especial a la Cooperación al Desarrollo, ya que es uno de nuestros lugares de referencia).

Sin embargo, y como ya habrán visto en los medios, ya no somos lo que supuestamente fuimos, en nada. Y eso, obviamente, tenía que llegar también a este sector. Nada nuevo, en principio. Lo que resulta simplemente repugnante es la tranquilidad con la que se está admitiendo ya que para muchos “hacedores de política” (si es que incluso merecen el término) el compromiso con la erradicación de la pobreza y la desigualdad social era pura pantomima. Si no me creen, aquí tienen declaraciones públicas de un responsable de la cooperación descentralizada de mi tierra esta pasada semana. “Erradicar la pobreza ya no será prioritario“. ¿Para qué hacen falta tantas cumbres, tanta Declaración de París y tanta mandanga? Olvídese de la agenda internacional, de los consensos, de la Eficacia de la Ayuda. Ellos tienen El criterio claro: “el criterio para elegir los países prioritarios de cooperación es el de la emisión de emigrantes que llegan a nuestro territorio“. Bueno, hasta aquí, salvando la simpleza y con muchas reticencias, podríamos hasta discutir sobre el tema. Pero no, es más simple todavía, más crudo, y ahora más claro: “el objetivo es frenar la migración“.

Sincerándome con ustedes, he de confesar que ya estoy con los últimos cartuchos de fe en el sistema de cooperación (en sentido amplio, con todos sus actores en el ajo). El escenario se está reconvirtiendo, y más pronto que tarde (no sé si para bien, o para mal, o para todo lo contrario) vamos a tener que parafrasear a aquella vieja gloria de la democracia española: a la cooperación que viene “no la va a conocer ni la madre que la parió“.

Sin embargo, en uno de esos rayitos de esperanza, y sobre todo viendo estas lamentables declaraciones, quiero pensar que no toda la descentralizada en España es así, y que otras alternativas son posibles (hablaremos un poco de esto próximamente, en una entrada específica sobre el tema). Pero bueno, viendo a los tristes protagonistas de “la edad de oro de la cooperación” (como también se atreven a denominarla), la verdad cuesta.

Después de leer esta noticia desde luego sí se explica, y con razón, aquello de lo que hablábamos hace una semanas aquí mismo, sobre dejar la evaluación de lado en estos tiempos de crisis. Lógico, muy lógico.

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